La justicia ….. ¿Que justicia ?

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El gran corrupto Julio María Sanguinetti la desconoció, la corrompió y la pisoteó – A consecuencia de ello el ex Presidente Dr. Luis Aberto Lacalle negó que en nuestro país hubiera Justicia – Ahora todos se escandalizan por algo que es irrelevante si lo comparamos (y sin compararlo también) con la forma en que Sanguinetti y su mafia avasallaron la Justicia –

Hacer esta nota me produce hastío y vergüenza. El cansancio se debe a que tengo que tratar una vez más el tema de la Justicia en el Uruguay y la forma en que fue avasallada desde hace varias décadas por el individuo que hoy –desde su más acendrado cinismo- se siente indignado porque el actual Gobierno aún no toma en consideración algunos fallos de la Suprema Corte en relación al IRPF a las jubilaciones. Es obvio que me estoy refiriendo a Julio María Sanguinetti, el hombre que pasará a la Historia como el Presidente más corrupto y amoral que tuvo nuestro país y que, junto a Carlos Menem de Argentina  y Andrés Pérez de Venezuela, conforman la trilogía de seres más despreciables que accedieron a la primer magistratura en nuestra Latinoamérica en el siglo XX.

Los tres fueron campeones en avasallar la Justicia en sus respectivos países, además por supuesto, de cometer toda clase de atropellos a todas las libertades y de vaciar las arcas de los Estados para enriquecerse –ellos y sus séquitos mafiosos- a costa de la miseria e indigencia a que sometieron a sus pueblos.

Pero hoy nos vamos a limitar a comentar solamente las acciones de uno de ellos, nuestro ex Presidente, y respecto a un solo tema: la Justicia en el Uruguay.

Y si también dije que siento vergüenza lo es por dos motivos: el primero porque como uruguayo me cuesta aceptar que fuimos tan imbéciles para dejarnos engañar por dos veces por un político que desde el inicio de su carrera ya nos venía dando indicios de su calaña (en “Sanguinetti y la Historia Oficial” recordamos varios episodios), y en segundo lugar porque no me agrada ser tan reiterativo en la mención de los hechos con los que podemos demostrar lo dicho. Pero lo hago teniendo en cuenta (y también esto lo reitero porque sé que les da tremenda bronca a los mafiosos sanguinetistas) que esta nota va a ser reproducida por varios medios de la prensa escrita y radial del país, y que además, terminará inevitablemente –sucede todas las semanas y es fácil comprobarlo- en Google en las secciones “Uruguay en la Prensa del Mundo” y en “Uruguay en todos los medios de comunicación” y será leída por decenas de miles de uruguayos en el exterior.

La Justicia en boca de todos.

Creo que nunca en toda la historia de nuestro país se habló tanto sobre la Justicia como se está haciendo ahora.

Los fallos de la Suprema Corte sobre el IRPF a las jubilaciones, las filtraciones de información, la posición del Gobierno y las declaraciones de algunos de sus miembros, llevaron a los dirigentes políticos de la oposición a una inmediata movilización. En el caso del Partido Colorado, Julio María Sanguinetti movilizó a sus deslucidas y derrotadas tropas (incluso esta vez tuvo como aliado al “manco” Jorge Batlle, el otro viejo General del Partido al que hace unos años le amputó sus brazos), y también movió frenéticamente su lengua, sus manos y sus cejas, en el afán de dotar de fuerza su imagen de “gran estadista”, de “político impoluto”, “respetuoso de la independencia de los Poderes del Estado” y “ferviente creyente del honor del Poder Judicial y de sus Magistrados”. Como lo sabemos todos, ABSOLUTAS FALSEDADES. Si algo caracterizó la trayectoria política de Julio María Sanguinetti fue precisamente todo lo contrario a lo que hemos entrecomillado. Ya lo demostramos con cientos de hechos en más de 100 artículos publicados en medios de prensa de nuestro país y del mundo. Y jamás este “señor” pudo intentar (porque habría sido tan vano como contraproducente) desmentirnos, y menos, llevarnos ante un estrado judicial acusándonos de difamación o injurias.

Pero no ceja en su pretensión de engañar al pueblo. Sabe que pasará a la Historia como un ser despreciable, pero se resiste a admitirlo. Cree que tiene  la posibilidad de revertir la opinión que tenemos de él la inmensa mayoría de los uruguayos, y piensa que puede lograrlo con el discurso y con las falaces alabanzas que le pide a sus secuaces le prodiguen y pregonen. Está convencido de que surtió efecto su constante prédica sobre la doctrina del olvido con sus sagrados preceptos de “no mirar hacia atrás”, “tener memoria corta”, “no tener ojos en la nuca”, etc., etc., con los cuales no solamente pretende que olvidemos la ignominia, el oprobio, y las humillaciones que victimizaron al pueblo durante la dictadura, sino también que borremos de nuestra memoria su historial de corrupción y de complicidad con los dictadores. Lamentablemente para él, este plan de auto redención que se basa en  la eliminación de nuestros recuerdos -y que ya anteriormente llevo a cabo sin éxito- tampoco le dará resultado esta vez. Nuestro pueblo tiene excelente memoria, y por más que lo quiera y planifique “el gran corrupto”, ni él ni sus secuaces lograrán con sus palabras que olvidemos sus acciones.

Los mafiosos defienden a la Justicia.

Por razones de espacio (soy una víctima de estas razones) no puedo analizar todo lo dicho por Sanguinetti y su grupúsculo mafioso en “defensa de nuestra agraviada Justicia”.

Es por ello que solamente voy a tomar unas pocas frases del “gran corrupto” y de dos de sus insignes cómplices (los más parlanchines en estos días en que el “soldado plancha” agoniza) los “señores” Luis Hierro López y Alberto Scavarelli. Pondremos sus palabras y luego, a modo de reflexión sobre el valor de las mismas, expondré algunos casos sobre los que me referí cuando, al quinto día de solicitar asilo en la Embajada de Venezuela (el 22 de Mayo de 2003) tuve que contestar algunas preguntas que se hacían los periodistas venezolanos referentes  a la Justicia en el Uruguay.

Pero vayamos por partes.

Primero, las frases más demostrativas del descaro y cinismo de quienes las pronunciaron.

Lo que dijo Alberto Scavarelli, el “zar” de la Junta Antidrogas en la época de Sanguinetti cuando se incautaban 5 gramos de cocaína y medio kilo de marihuana por año: “El Poder Judicial debe ser preservado en toda circunstancia” (sin duda que se refirió a preservarlo en el estado de sometimiento y corrupción al que ellos lo llevaron).“Una justicia independiente es lo mejor que la civilización ha construido para salir de la barbarie, de la injusticia, de la justicia por mano propia o del injusto poder de la prepotencia, la arbitrariedad y la indefensión”(verdad indiscutible que sin duda los inspiró para avasallar la Justicia y poder mantenerse impunes durante tantos años).

Lo que dijo el delincuente Luis “carita de bueno” Hierro López: “El gobierno maniobró demasiado, enchastró a la Corte y  atacó la independencia del Poder Judicial”. “Lo que hicieron el gobierno, el partido de gobierno, el senador Mujica, el senador Fernández Huidobro, el diputado Esteban Pérez ha sido un atropello nunca visto a la independencia del Poder Judicial”.  (No sabía que era ciego y que recién ahora recobró la vista. Que cinismo).

Lo que dijo Sanguinetti en la reunión del CEN del Partido Colorado: “hubo agravios y amenazas a la Justicia por parte de integrantes del gobierno”, “vamos a iniciar una campaña de recolección de firmas que no es solo para derogar el IRPF a los jubilados sino también defensa al trabajo nacional y defensa de la Democracia  y del estado de derecho y la independencia de poderes, y este no es un tema de abogados, es un tema de ciudadanos”. (Sic, y lo que subrayé, increíblemente sic).

Ahora vamos a lo que informé al Gobierno venezolano respecto a las inquietudes manifestadas en la prensa de ese país cuando solicité asilo. Así le informaba al Ministro de RREE, Roy Chaderton Mattos:

“La decisión de hacerle conocer estas apreciaciones, cuya subjetividad podrá llevarse al plano de lo objetivo luego de que usted pueda comprobar por otros medios el acierto de las mismas, acabo de tomarla al finalizar la lectura de la prensa venezolana en la cual se manifiesta: “En esferas oficiales se preguntan por que si es un perseguido y amenazado de muerte no concurrió a la Justicia en busca de amparo”. Trataré de ser esquemático, aunque le aclaro que en estos intentos casi siempre fracaso. Esforzando mi intelecto en busca de la síntesis, comenzaré con preguntas que llevan implícitas las respuestas que son conocidas por todos los uruguayos. De esta forma pretendo facilitar su comprobación”.

“¿A qué Justicia recurro en busca de amparo?: ¿a la Justicia obstruida permanentemente como lo denunciara el Dr. Raúl Alonso De Marco, ex Presidente de la Suprema Corte de nuestro País?; ¿a la Justicia que es burlada de continuo, e incluso en forma abierta y desembozada, como hace poco lo hiciera el diputado Julio Luis Sanguinetti (hijo del ex Presidente) involucrado en un caso de corrupción que lo tiene en juicio penal  en los Estados Unidos y que para dilucidarse se le exige -para determinar su responsabilidad- la pericia oral de su voz y este indigno Representante Nacional el día en que fue citado por el Juzgado para dicha pericia oral presentó un escrito y –obviamente- las investigaciones no pudieron proseguir?; ¿a la Justicia que nunca puede terminar de investigar los múltiples casos de corrupción en los que han sido involucrados los amigos del Dr. Julio María Sanguinetti, y en los cuales, a pesar de la sobre abundancia de convicciones y pruebas los procesos se alejan cada vez más de su punto final, como el conocido caso de una licitación del Puerto de Contenedores en la que el Sr. Elias Bluth (ex Secretario de la Presidencia de Sanguinetti y desde hace una semana vice Ministro de Defensa para vergüenza y malestar de las Fuerzas Armadas) y Antonio Marquesano (ex Ministro del Interior de Sanguinetti) están involucrados como solicitantes de una “comisión” de 2 millones de dólares para favorecer espuriamente la concesión a una conocida Empresa internacional?; ¿a la Justicia que debe soportar presiones y trasladar a dos jueces -y ver morir incinerado a un tercero- cuando se está investigando el sonado caso del asesinato del empresario González, en el cual el ex oficial del DOE (Departamento de Operaciones Especiales) Washington De María (también ex Jefe de la Guardia Presidencial de Julio María Sanguinetti) involucra a éste como “mandante de acciones destinadas a entorpecer las investigaciones”, lo que aumenta las sospechas de la responsabilidad de nuestro ex Presidente en el crimen de quien era socio de un grupo de amigos suyos que fueron traicionados por González?; ¿a la Justicia que aún, después de muchos años (no los recuerdo con exactitud) no ha podido determinar quienes son los responsables del incendio provocado en la sala de computación de un Ente Autónomo con el fin de eliminar las huellas de una gigantesca estafa. Según De María, el ex guardia presidencial de Sanguinetti, los responsables de este acto criminal que llevó a la muerte a cinco humildes limpiadoras del edificio, son los mismos integrantes de la “sociedad González” a la que él define como “los intocables del poder”, y que desarrollaban sus actividades “comerciales” en los ramos de contrabando de oro, de drogas (y de lo que viniera), además de incursionar en cuanta actividad delictiva les reportara pingües ganancias (trata de blancas, tráfico de órganos etc., etc.)?; ¿a la Justicia que desde hace años tiene conformes (si no desaparecieron) firmados por el Sr. Ernesto Laguardia, ex secretario privado de Julio María Sanguinetti, y cuyo acreedor, un señor de nacionalidad francesa, decidió regresar prontamente a su país cuando el “señor” Laguardia le envió en misión de “relaciones públicas” a un conocido torturador de la dictadura sugiriéndole que por su “conveniencia” debía desistir el cobro.?; ¿a la Justicia a la que se le exige que actúe de oficio cuando algunos manifestantes protestan –pacíficamente- frente a los domicilios de quienes nos han robado abierta e impunemente durante 30 años (los Peirano, los Rhon, etc. etc.) o frente al domicilio de alguno de los diputados foristas que se burlan a diario del pueblo, pero que nunca actuó de oficio (ni lo hará jamás mientras subsista el terrorismo dirigido por Sanguinetti) en todos los actos de corrupción denunciados públicamente por valientes periodistas que tuvieron – en el mejor de los casos- la respuesta del silencio que posibilita el pronto olvido, o el gratuito denuesto lesionando su honor, o la agresión física o moral, o en otros casos la muerte a manos de sicarios que disfrazaron los crímenes como “accidentes” o “suicidio”?; ¿a la Justicia que miró para otro lado y no actuó de oficio cuando se le pidió al Parlamento que investigara a Sanguinetti por sus vinculaciones con los “escuadrones de la muerte” y quien lo solicitó murió “accidentalmente” al poco tiempo?;  ¿a la Justicia que además de no recibir colaboración de los otros poderes del Estado y ser víctimas de presiones y obstrucciones toda vez que peligraba la impunidad de algún influyente político, estuvo tan carenciada de recursos financieros que se llegó al extremo paradojal y risible (sino fuera tan trágico) de tener una Suprema Corte enjuiciada por deudas (y esto lo denunció hace unos meses su Presidente el Dr. Gervasio Guillot), lo que indica –además- que la total carencia de recursos técnicos le anulaba efectividad a toda investigación?.”

“Podría seguir llenando páginas con preguntas similares, pero prefiero referirme -para cerrar este punto- a un episodio reciente y muy grave. Hace un mes aproximadamente se procesa y se le dictamina prisión a un Fiscal por delitos cuyas varias tipificaciones jurídicas no recuerdo con exactitud pero que se referían al beneficio económico obtenido por éste en el mal uso y abuso de sus funciones. Los procedimientos de investigación fueron efectuados por personal calificado del Ministerio del Interior, cartera a cargo de un político de las filas partidarias del Dr. Sanguninetti y que, por su probidad en el manejo de los fondos públicos (debo decirlo al imperio de mi conciencia y honestidad intelectual) es una honrosa excepción en medio de tantos inmorales (es un obsecuente a Sanguinetti pero otros defectos no le hemos descubierto). Las investigaciones conducentes a determinar la culpabilidad del Fiscal Altolaguirre (apellido del imputado) finalizaron hace varios meses, pero no se presentaron a la Justicia los elementos de prueba en el interés de proseguir investigando –sin despertar sospechas- a otros posibles fiscales que estuvieran actuando al margen de la ley. La decisión fue sabia. Había 7 Fiscales más que venían incurriendo en los mismos delitos tipificados a Altolaguirre. Finalizadas las actuaciones policiales, la Suprema Corte recibe todos los expedientes del seguimiento e investigación de las inconductas de Altolaguirre, y se lo procesa y condena, para gran contento de un pueblo que puede contemplar (¡por fin!!) que un personaje relevante de uno de los Poderes del Estado pierde su impunidad. Pero este pueblo (el siempre engañado pueblo), no sabe de la existencia de los otros 7 indignos y delincuentes Fiscales. ¿Por qué?, ¿a que obedece el silencio?, ¿a quien le conviene que se callen estos episodios delictivos y los nombres de quienes los cometieron? Puedo asegurar que el Ministro del Interior, el Esc. Guillermo Stirling, jamás callaría estos hechos de no haber recibido la orden de un superior jerárquico (en este caso el Dr. Batlle) o del súper poderoso jefe de su sector partidario, el Dr. Sanguinetti. Creo que para el Ministro Stirling la sola publicidad de tales procedimientos lo habría elevado al máximo en la consideración popular, significándole en lo político un substancial avance posicional. Entonces, ¿a quien le convenía, y por que, que se mantuvieran en reserva estos hechos?, y, ¿quién en nuestro país ostenta el poder de acallar, no solo a un Ministro de sus filas políticas, sino también al propio Presidente en el supuesto caso de que éste tuviera conocimiento de los mismos? Todo nos conduce al Dr. Julio M. Sanguinetti. Y si alguien quiere comprobar que esta presunción es algo más que eso, podrá obtener información que le dé aval de certeza en Servicios de Inteligencia  que por razones de seguridad no puedo revelar por este medio. Pero sí, ahora y desde aquí, puedo afirmar que el interés del Dr. Julio María Sanguinetti en no cursar ante la Suprema Corte de Justicia los expedientes de estos 7 Fiscales, obedeció a su interés de utilizar este material como futuro elemento de coacción al Poder Judicial.”

“En vista de todo lo expuesto, ¿podría confiar en nuestra Justicia?,  absolutamente NO. Confío, SI, y mucho, en algunos de sus hombres, como el Dr. Gervasio Guillot, o el Dr. Raúl Alonso De Marco, ex Presidentes, ambos, de la Suprema Corte, pero me pregunto, ¿hasta donde podrán avanzar –con la Constitución y las Leyes bajo el brazo- marchando al paso del Honor y la Dignidad que siempre han pautado sus conductas, si ahora ya no solamente son víctimas de los espurios intereses por acallarlos que provienen de los inmorales que aún dominan en los otros Poderes del Estado, sino también, de los delincuentes que los rodean en sus propias filas, delincuentes dispuestos a salvaguardar su impunidad llegando a cualquier extremo, ya sea hacer desaparecer pruebas para beneficio de un buen postor, o fabricarlas para perjudicar a quien ose enfrentarse a sus poderosos amigos?.”

Hasta aquí transcribí parte de mi informe a la cancillería venezolana en mi quinto día de asilo, el 29 de Mayo de 2003.

A los 3 días –luego de un acuerdo entre el Gobierno de nuestro país y el venezolano mediante el cual se garantizó mi protección- salí de la Embajada y leo en el diario “El País” unas declaraciones del Foro Batllista refiriéndose a mi persona: “es fantasioso pensar que alguien pueda decirse perseguido en un país donde hay libertad plena, funciona la Justicia, y se respetan los derechos humanos”. Algunos se lo creyeron. Un mes y medio después, el Dr. Luis Alberto Lacalle (exactamente el 16 de Julio) dice, y está documentado en todos los medios de la prensa escrita y televisiva del país: “CREO EN LA JUSTICIA, ¿CÓMO NO VOY A CREER?…. PERO EN LA JUSTICIA DIVINA, NO EN LA JUSTICIA HUMANA. EN NUESTRO PAÍS PUEDE HABER JUSTICIA…. SI, QUIZÁS EN ALGUNOS JUZGADOS”.

Como correspondía, le agradecí en una carta pública al Dr. Lacalle sus palabras confirmando las “fantasiosas”apreciaciones que le había hecho llegar un mes antes a la Cancillería Venezolana, y también le trasmití mi pesar por lo tardío de las mismas. Con esto puse fin a un episodio en el cual el GRAN CORRUPTO Julio María Sanguinetti y su mafia de la Cancillería intentaron menoscabar mi dignidad con informes probadamente falaces respecto a mi persona y a la realidad de nuestro País, en el cual, contrariamente a lo dicho por ellos, ni existía libertad, ni funcionaba la Justicia, ni se respetaban los derechos humanos.

No creo necesario hacer otros comentarios. Solamente se me ocurre preguntar: ¿acaso lo dicho por el Dr. Lacalle, negando con ironía pero en forma tajante la existencia de Justicia en nuestro país, no fue un agravio mayúsculo y mayor al que supuestamente le hizo el actual Gobierno por esperar simplemente la emisión de otros fallos y criticar las filtraciones?; y acaso, ¿todas las verdades expresadas en mi carta a las autoridades venezolanas no constituyen acciones (y ya no hablamos de palabras) que demuestran el menosprecio y ultraje a que fue sometida nuestra Justicia por Julio María Sanguinetti y su mafia, burlándose de Ella, pisoteándola y corrompiendo a sus miembros?

Y finalizo con una última pregunta: ¿acaso lo dicho por el Dr. Lacalle no conllevaba implícitamente –por los motivos para expresarse así- la confirmación de la humillante subordinación de la Justicia a los espurios intereses del GRAN CORRUPTO?

Dejémoslo así. Contestar, es subestimar vuestra inteligencia y vuestra memoria.

Lamento haberlos cansado tanto hablando de nuestra Justicia… ¿que dije?, ¿JUSTICIA?, ¿QUÉ ES ESO?

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