Un promotor de la mutualista Círculo Católico es buscado a pedido de la justicia

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Lejos de terminar, la investigación de la gran estafa al FONASA recién empieza. El particular rol de las dos mujeres procesadas
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Un promotor de la mutualista Círculo Católico es buscado a pedido de la justicia a raíz de que habría sido copartícipe de la creación de un centenar de empresas falsas para inscribir a personas en el Fondo Nacional de Salud.

La estafa hizo perder al BPS 900.000 dólares, según datos de la Junta Nacional de Salud.

Este hombre fue contratado por la mutualista para promover afiliaciones, lo que es legal.

Mediante la intermediación lucrativa el hombre cobraba 3500 pesos por cada nueva afiliación. Ese dinero era, en parte, derramado en la organización ilegal que recorría asentamientos y afiliaba a mutualistas a personas que no aportaban BPS al Fonasa.

Cada persona que accedía a hacer el trámite cobraba 500 pesos o más.

La justicia quiere saber si esta mutualista y otras -se informó son siete las instituciones de salud investigadas– estimulaban con dinero estas afiliaciones irregulares.

Por el momento hay cinco procesados por el caso, pero la investigación judicial apunta a que los estafadores no estuvieron solos en la maniobra.

La jueza Julia Staricco también investigó la participación de las dos mujeres que fueron procesadas por un delito continuado de estafa.

Ambas son familiares de los dos cabecillas, Cristian Martín y José María Píriz, los jóvenes que tramaron la estafa a gran escala.

Se trata de una jubilada de 69 años, quien figuraba como directora de empresas fantasmas que giraban en el rubro servicio doméstico. Es la madre de uno de los dos cabecillas.

La segunda mujer también es familiar de uno de los jóvenes que tramó la estafa. Cobró seguro de desempleo de una empresa inexistente.

La alambicada de red de empresas truchas tomó de sorpresa a la Policía, que se enteró de la maniobra a raíz de un interrogatorio que le hacía a Cristian Martín de otro delito que había cometido.

Una de las empresas contaba con 30 falsos empleados en planilla, según fuentes del caso.

Ella misma contó a la jueza Staricco que hacía uso de los servicios de Círculo Católico.

Aunque el BPS sostiene que ninguna empresa falsa puede pasar más de tres meses sin ser detectada, y sin aportar al estado, esta empresa de servicios domésticos en particular figuró en el padrón entre 2009 y 2016.

De hecho debía 250.000 pesos, según datos de diciembre.

Cristian Martín fue el verdadero “cerebro” de la maniobra.: estaba preso desde enero por otro intento de estafa a un banco y su primer delito con tarjeta de crédito lo cometió a los 15 años. La victima había sido su abuelo.

Fue residente en el asentamiento Acosta y Lara, según El Observador. Este barrio irregular de Carrasco Norte fue uno de los tantos lugares donde se llevaron a cabo afiliaciones truchas.

En la casa del joven estafador se encontraron más de copias 300 cédulas de personas a las que había afiliado a mutualistas.

Como dato curioso, el diario contó que Martín integró la Comisión de Seguridad y Convivencia del Ministerio del Interior en la zona.

En tanto, José María Píriz tiene antecedentes por intento de hurto y por receptación. Como menor, contaba con una veintena de anotaciones.

El hecho ocurre durante el final del nuevo “corralito mutual”, el momento en que las instituciones de salud pujan por los afiliados.

Círculo Católico, una de las mutualistas mejor puntuados en la web atuservicio.uy, hizo una fuerte apuesta publicitaria.

De hecho, no fue la única institución. El ministro de Salud Pública, Jorge Basso, comentó un dato que quedó sepultado por la estafa: las mutualistas gastaron 4 millones de pesos en publicidad durante el mes de enero.

Ese dinero, dijo el ministro, salió con seguridad de las cápitas del Fonasa.