El desastroso estado de dos cajeras de supermercado que atienden a sus clientes totalmente drogadas con opioides

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La mujer espera paciente. Hasta que sabe que no obtendrá respuesta del otro lado: “¡Hola! ¿Van a responderme?”. Del otro lado de la caja del supermercado puede verse a dos mujeres que están en pésimo estado, víctimas, en definitiva, de la epidemia de opioides que atraviesan los Estados Unidos.

“¿Algo más para ti, baby?”, es la respuesta de una de las mujeres, mientras su compañera sigue en un limbo producto del consumo de estupefacientes. Cada movimiento que realizan las protagonistas del video es lento. Extremadamente lento. Incluso, una de las cajeras parece no reaccionar ante la primera de las preguntas y continúa en su trance.

La mujer que grabó el video —cuyo nombre no trascendió— en el supermercado de una gasolinería en Sonoma County, California, y que fue publicado por el canal de YouTube America’s Opiod Epidemic, lo hizo para mostrar hasta qué punto esta crisis está devastando no solo a los jóvenes norteamericanos, sino también a los adultos.

La adicción a los analgésicos opiáceos empezó dentro de las fronteras de los Estados Unidos, con médicos que de buena fe comenzaron a recetar estos medicamentos a sus pacientes: trabajadores con una lesión laboral irreversible; una población creciente de ancianos; jóvenes a los que se les hacía una cirugía menor odontológica; niños que pasaban por una sala de emergencias y adultos en general con dolor crónico.

Según cifras oficiales, en 2010 había 2,4 millones de adictos a la oxicodona, la hidrocodona, el fentanilo y otros opiáceos recetados. “Este número puede ser una estimación baja”, advirtió a Infobae la psiquiatra de la Universidad de Stanford Anna Lembke, que en noviembre pasado publicó Drug Dealer, MD (Doctor Traficante).

Las cifras alarman a las autoridades a tal punto que el presidente Donald Trump decretó “la emergencia nacional” por este flagelo. “La crisis de los opiáceos es una emergencia”, dijo Trump en agosto pasado a los reporteros desde su club de golf de Bedminster (Nueva Jersey), donde está pasando dos semanas de vacaciones. “Vamos a emplear mucho tiempo, mucho esfuerzo y mucho dinero en esta crisis de los opiáceos”, afirmó el presidente. “Es un problema serio, un tipo de problema que nunca antes hemos tenido”.

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