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La Justicia le incautó una colección de cuadros a Víctor Hugo Morales por negarse a pagar una sentencia firme

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En 2001, el relator había pasado en Canal 7 imágenes de un partido, de las que no tenía derechos. Tras la condena, puso sus bienes a nombre de terceros.

La Justicia le incautó varios cuadros y una araña al periodista Víctor Hugo Morales, por una causa que le inició la empresa Cablevisión por haber transmitido gran parte del partido entre Boca y Real Madrid por la Copa Intercontinental, que se jugó el 28 de noviembre de 2000 en Tokio, Japón, sin tener los derechos televisivos del evento.

En la mañana de este viernes, el departamento de Víctor Hugo Morales fue escenario de un procedimiento judicial encabezado por la martillera designada por la Justicia, quien “procedió a secuestrar los bienes embargados en su momento, a los fines de ofrecerlos en subasta, de modo que Morales haga frente a la deuda que mantiene”, dijeron los abogados del estudio Sáenz Valiente, patrocinantes de Cablevisión, empresa que inició este juicio en 2001, cuando no era del Grupo Clarín.

Morales no sólo no pagó lo ordenado por el fallo de la Justicia, sino que realizó varias maniobras para insolventarse, como quitar los bienes inmuebles a su nombre y cobrar parte de su sueldo a nombre de terceros.

El procedimiento judicial fue repudiado por el periodista K. “Aparecen de sorpresa. Podrían haber avisado, así me quedaba en casa y no dejaba a mi familia atribulada con esto”, dijo Morales al llegar a su departamento. Es que el periodista estaba haciendo su programa radial en la AM750, cuando su empleada lo llamó para avisarle que estaban haciendo un procedimiento judicial para incautarle cosas que tenía embargadas en su departamento de Palermo Chico.

El relator abandonó el programa radial y fue a su departamento, donde descargó su furia. “Me sorprende muchísimo que pase esto. Parece el retruco por mi aparición televisiva en C5N. No parecería que fuese una casualidad, ya que llevo cuatro días diciendo las cosas que pienso. Y la reacción es la presión del juez para que proceda a enviar a estas personas”.

El juzgado realizó el operativo para cumplir con una sentencia de la Corte Suprema de Justicia. Es que la máxima instancia judicial ratificó en septiembre de 2015 un fallo contra Víctor Hugo Morales, su productor Eduardo Metzger y Canal 7 (ATC)a pagar en ese entonces 3,5 millones de pesos (842.000 pesos más intereses a cada uno), por emitir en directo 76 minutos de la final que Boca ganó por 2 a 1, en su programa Desayuno. Los derechos de televisación eran de Cablevisión, cuando sus accionistas eran Hicks y Liberty.

Los abogados del estudio Sáenz Valiente señalaron que “el monto de la condena cuyo pago debe hacer efectivo el señor Morales, incluyendo intereses a la fecha de su efectivo pago, asciende a4.155.751 pesos, monto que se niega sistemáticamente a abonar, pese a las sucesivas intimaciones judiciales”.

Es que el relator incumplió con el pago de la sentencia, “pese a contar con millonarios recursos. Luego, en una segunda maniobra, optó por quitar todo registro de bienes inmuebles a su nombre, a los fines de no poder responder con los mismos. Como tercera maniobra, acordó que los contratos profesionales que mantiene con distintos medios figuren con montos claramente ficticios, a los fines de evitar ser embargados por montos proporcionales a la deuda que mantiene”, señalaron desde el estudio Sáenz Valiente.

Y agregaron que según una investigación de la revista Noticias, uno de esos contratos incluso se lo hizo pagar vía un familiar en Nueva York, “para burlar a la Justicia. A partir de esta insolvencia deliberada, con fecha 16 de junio de 2016, la Justicia procedió a embargar diversos bienes muebles en su domicilio particular, que consisten, entre otros, en varias pinturas de artistas reconocidos”, explicaron los abogados de Cablevisión. De hecho, uno de los cuadros oportunamente embargados desapareció de su domicilio, lo que generó una nueva causa penal en su contra.

Víctor Hugo Morales había sido sobreseído por un juez de primera instancia, que había condenado al canal y al productor. Pero los jueces de la Cámara de Apelaciones en lo Comercial revirtieron el fallo en 2014 y agregaron la condena para el periodista, ya que “la obediencia debida como causa de eximición de responsabilidad no puede ser invocada en la relación jerárquica que existe entre un empleado o dependiente con relación a su comitente o principal”.

Para los camaristas Pablo Heredia, Gerardo Vasallo y Juan José Dieuzeide, “una orden del empleador no justifica en modo alguno la comisión de un acto ilícito por parte del empleado o dependiente”, como el que realizó Víctor Hugo. Es que el relator alegó en el juicio que “no hizo más que acatar las órdenes recibidas de ATC y de su productor”, para transmitir 76 minutos de la final de la Copa Intercontinental, pese a que sabía que los derechos le pertenecían a Cablevisión.

El operador de TV por cable había firmado un contrato con ATC para que pudiera transmitir en diferido el partido, por 370.000 pesos. Pero horas antes de que empiece la final entre Boca y el Real Madrid, el canal rompió el contrato. La transmisión tuvo “viso de especulación comercial” para los jueces de la Cámara Federal, ya que según la pericia el programa pasó de una facturación de 8.157 pesos un par de días antes de ese partido, a 1.038.712 pesos el día que Víctor Hugo relató gran parte de la final. Y de un rating promedio de 1.9 puntos, pasó a 9.1 el día del partido, de acuerdo con los datos de la medidora Ibope.

Cuando salió la sentencia de Cámara, los abogados de Cablevisión señalaron que el fallo tenía “un gran valor como antecedente”, ya que dejaba en claro la protección “a los derechos exclusivos de televisación como un derecho de propiedad intelectual que debe ser respetado”.

Cablevisión le había pagado a Boca poco más de 1 millón de dólares para tener los derechos exclusivos de radio, televisión y de cualquier otro medio o soporte audiovisual. La compañía era la única que podía comercializar publicidad durante la transmisión. Cablevisión, a su vez, vendió derechos a distintos cableoperadores del interior del país, y había llegado a un acuerdo con ATC para que lo emita en diferido, aunque esa operación se frustró horas antes del partido.

El fallo de la Cámara Federal fue ratificado por la Corte Suprema en septiembre de 2015 y así Víctor Hugo Morales quedó obligado a pagar por el delito cometido. Pero como el relator se niega a cumplir con ese fallo judicial, la martillera designada por el juzgado le embargó esta mañana una colección de cuadros y una araña de unos tres metros de diámetro.

“¿Quién tasó los cuadros? Con uno sólo terminaría de pagar la deuda. Un Castagnino no vale menos de 30.000 dólares. Esto es un atraco”, se quejó el relator, quien sostuvo que ya había pagado parte de su deuda. “Ya todos saben cuál es el origen de la demanda. Fue un servicio que apoyé con entusiasmo, de acuerdo a lo que siempre he sostenido sobre quiénes han robado y depredado al fútbol, justamente a la gente de Cablevisión”, dijo Víctor Hugo Morales.

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