"Yo no le creo a Thelma Fardín, aunque tampoco defiendo a Juan Darthés"

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El “Rey del café concert” es serpiente en el Horóscopo Chino, en el cual cree fervientemente. Una búsqueda en Internet arroja este resultado sobre las características de su signo: “Debe pensar antes de hablar y evitar ser tan impulsivo. Puede cometer errores por no pensar”. Pocos tienen más escenario que el uruguayo Carlos Perciavalle (77) en el Río de la Plata: son más de seis décadas. En una entrevista en Punta del Este, no tiene problemas en responder sobre el tema candente del espectáculo: la denuncia de Thelma Fardín sobre Juan Darthés. Dice que no le cree a la joven actriz, aunque tampoco defiende al actor.

—¿Algún proyecto en agenda?

—Voy a hacer el 3, el 7 y el 10 de enero unos shows en Mambo, de media hora. Estoy preparando un espectáculo que se llama “Mi velorio” y no sé cuándo ni dónde lo voy a hacer. Estoy pensando que sería divertido hacer algo sobre quién viene a mi velorio y quién no. Un monólogo sobre la muerte, es la única cosa en común que tenemos todos. Y todo el mundo le tiene miedo.

—¿A usted no le da miedo?

—No, no. A mí me parece que la muerte es para los elegidos.

—¿Es algo en lo que piensa a menudo?

—A menudo no, pero he pensado qué me une con todos los que van quedando: la muerte. Todos tenemos una amiga en común que es la muerte. En Estados Unidos hacen al revés que nosotros: fiestas, mandan el cadáver a que le saquen todas las tripas, lo dejan divino, maquillado, perfecto. A la semana hacen una misa, y después una gran fiesta en la casa. Me parece que sería divertido organizar esa fiesta uno mismo.

—¿Cómo ve el movimiento que hay en el mundo actoral tras las denuncias sobre acoso, violaciones, y que han movilizado sobre todo a la mujer?

—Un aburrimiento. Las mujeres se ponen una tanga y si decís, “qué lindo culo”, te mandan preso, dejame de joder, no tienen nada que hacer. Tras que llevan las de ganar en todo, porque el mundo está dominado por las mujeres, todo el mundo lo sabe.

—¿Desde siempre?

—Sí, desde Adán y Eva, ¿quién le hizo comer la manzana al pobre Adán? Y desde entonces no paran. Y ahora se ofenden, y joden, “ay que me violó hace 10 años en Nicaragua”. Eso no quiere decir que esté defendiendo a este hombre que ni lo nombro porque es un boludo. Pero son artistas. No es gente. ¿Qué joden tanto?

—Usted tiene, por lo menos, medio siglo en las tablas ¿Vio mucho acoso en el ambiente? ¿Es algo que siempre existió?

—Mucho más, 63 años de tablas. No sentí nunca el acoso, siempre he sentido que las mujeres han sido las privilegiadas. Están todas locas, chicas. Si tenés un divino escote, y te dicen, qué lindas tetas, no te están agrediendo, te están elogiando.

—¿Es el fin del piropo?

—No, porque los hombres no les vamos a dar bola.

—¿Y le parece que los hombres han tomado un poco más de consciencia?

—Consciencia no va con hombre. Los hombres son inconscientes. Las mujeres también. Están todos locos. No saben qué inventar. Esta chica, pobre, me da lástima (Thelma), que tenga que acordarse de lo que pasó en Nicaragua hace 10 años… es no tener nada que hacer. Hay tanta cosa para hacer, tanto para ayudar.

—¿Pero no le parece bien la denuncia? ¿No está de acuerdo con que se haya hecho pública?

—A los diez años de lo que pasó, no. ¿Cómo comprobás?

—¿Conoce a Darthés en persona?, ¿Ha trabajado con él?

—Trabajado, jamás. No me gusta nada. Como actor me parece un boludo. Está lleno de oro, se fue a Brasil porque es el único lugar donde no lo pueden extraditar. Dentro de un año aparecerá de nuevo en otra telenovela.

—¿Le parece que no va a sufrir mayores consecuencias?

—Tienen ganas de joder. Con las cosas divinas que hay para hacer con el calentamiento global que nos jodieron que iban a hablar los del G20, y fue del único tema del que no hablaron. Y dentro de seis meses no queda ninguno de nosotros sobre la tierra: ni este que nombras (Darthés), ni esta chica. No quieren enfrentar el problema fundamental que es el calentamiento global.

—¿Es lo que le preocupa hoy?

—Hace tiempo, no hoy, desde que vi la película de Leonardo Di Caprio (Antes que sea tarde, 2016) donde recorre el mundo entero explicando qué es el calentamiento global, muestra islas en Nueva Zelanda donde ya no queda nadie porque desaparecieron, o se hundieron.

—Volviendo al tema: están cambiando los códigos en el mundo del espectáculo. ¿Le parece que capocómicos como Porcel y Olmedo serían tales hoy día con estas restricciones? Porque hay chistes que parece que no se pueden hacer más…

—Yo creo que Olmedo fue maravilloso. Es maravilloso. Tengo todos sus programas, los pongo y los veo. Un hombre sensacional, no tanto el gordo Porcel, pero arrastraba multitudes, y la gente lloraba de risa. Esa es toda gente bendita. Ahora no hay cómicos. Si los hombres no se pueden reír de las mujeres, ¿de qué nos vamos a reír? Las mujeres se pueden reír de los hombres si quieren porque nadie les va a hacer nada.

—¿Usted cambiaría su forma de hacer humor?

—No, para nada.

—¿Se cuida a la hora de escribir un espectáculo para evitar ofender o herir?

—Para mí eso no existe, es un invento. Para mí la mujer es superior, siempre lo fue, siempre dije que tiene una neurona más que el hombre y por eso inventan todo esto. ¿Qué más quieren? Esta mujer habla de algo que ocurrió hace diez años en Nicaragua. Y recién se acordó ahora. No es serio.

—¿No le cree?

—No, ¿cómo le voy a creer? Ella se metió en el cuarto, lo hizo porque quería tener relaciones con él, que lo haga, no la voy a criticar tampoco.

—¿Le parece que este hombre ya fue ajusticiado por la sociedad, más allá de una eventual condena judicial?

—En Argentina nadie ajusticia a nadie por nada, ni siquiera a Perón que la hizo mierda durante tantos años.

—¿Alguna vez fue discriminado o se sintió acosado?

—Nunca, al contrario.

—¿Nunca vio ese tipo de conductas en el ambiente?

—Hace 60 y pico de años que estoy en teatro y es un ambiente donde todo el mundo hace el amor, menos la China Zorrilla y Lolita Torres (risas). Todos lo sabemos. Cuando se arma un programa de televisión, lo más seguro es que al tercer día los protagonistas lo estén haciendo. Es gente mayor.

“No me gusta la Televisión uruguaya ni la argentina”
El Rey del café concert dice que ve televisión, aunque no precisamente la del Río de la Plata que es alimentada por los chimentos del espectáculo. Cuando se le pregunta si le parece que algunos modelos televisivos como el del programa de Marcelo Tinelli se encuentran agotados, responde:

“Si el programa es repetitivo, cambio de canal. Hay tantos canales… La televisión uruguaya no me gusta porque tiene muchos avisos de cosas que no me importan. Hoy puse la argentina, hubo un choque en Puerto Madero, murieron seis personas, todo con lujos de detalles, no me interesa”.

Comenta que no vio la coronación del cantante Braulio Assanelli, el uruguayo que ganó el reality “La Voz”, pero que los programas de ese tipo le encantan.

“Veía La Voz pero me perdí el último. Ese programa me gusta porque ves gente joven con talento. Me divierte. Yo veo partidos de fútbol, de tenis…”.

Perciavalle es fanático del Barcelona desde mucho antes que jugaran allí Suárez y Messi.

Al final de la entrevista, opina sobre las divas del espectáculo argentino: “Moria tiene una personalidad única… Es medio hombre, un ser excepcional, muy inteligente, tiene una gran cabeza y nunca dice una pavada. Es más viva que nadie…

Pero todas son vivas: Chiquita (Mirtha Legrand) es viva también, y lo mismo Susana”.

El Pais 

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