Con 17 votos en 31, el Senado completó este martes el trámite parlamentario de la nueva ley Orgánica Militar. Una decisión histórica,teniendo en cuenta que es la primera, de este tipo, en ser aprobada desde el retorno a la democracia. Sustituirá a la normativa actual, vigente desde 1974.

El Parlamento puso fin así a un prolongado debate, que llevó dos años desde que el Poder Ejecutivo remitiera el extenso proyecto que constaba de 170 artículos.

Este martes, durante la votación, los senadores del oficialismo optaron por recordar al que se considera el gran artífice de esta iniciativa, que supone un paso más en la “democratización” de las Fuerzas Armadas (FFAA).

“Imposible no recordar al compañero Jorge Menéndez por su gran labor en todo esto”, dijo la senadora Mónica Xavier en alusión al exministro de Defensa, recientemente fallecido .

Justamente, la bancada del Frente Amplio enfatizó durante la discusión que las modificaciones más importantes contempladas en la nueva ley Orgánica significan una mayor democratización de la fuerza y más derechos para sus integrantes, sobre todo para el personal subalterno.

La nueva ley implica una reducción en el número de oficiales superiores, principalmente en el Ejército. Los generales de la fuerza de tierra bajarán de 16 a 13 y los coroneles de 198 a 130.

En la Armada, los almirantes pasarán de seis a siete, y los capitanes de Navío de 97 a 76. La Fuerza Aérea seguirá contando con seis generales, en tanto incrementará sus coroneles de 39 a 45.

A partir de ahora, los ascensos solo serán por concurso y ante la existencia real de vacantes, tomándose en cuenta méritos, calificaciones y legajo.

“El carácter hipertrofiado de la oficialidad superior con respecto al personal a cargo se reduce, amortigua y controla en virtud de esta ley”, destacó la senadora Moreira. A su vez, dijo que se ajustan a las funciones asignadas.

Todo esto en un régimen “bastante más progresivo” para las FFAA con respecto a situaciones similares anteriores para la población en general, manifestó.

En el Frente Amplio se subrayó, a su vez, los nuevos derechos que implica esta ley para el personal subalterno: licencias especiales por enfermedad, por lactancia o por estudio, además de crearse un estatuto del funcionario militar, tal como existe para otros empleados del Estado.

Uno de los puntos focales del proyecto es que deroga un decreto ley de la última dictadura, eliminando así todo rastro de la Doctrina de la Seguridad Nacional.

El concepto de “obediencia debida” no se aplicará cuando una determinada orden contravenga los derechos humanos, la Constitución o la ley. A instancias del Frente Amplio también se eliminan los Tribunales de Honor militares, que serán sustituidos por tribunales de ética profesional.

Hay que definir

La iniciativa contó con el voto en general del Partido Independiente. Blancos y colorados se negaron a acompañar la aprobación de la ley y adelantaron que, si cambia el gobierno en 2020, la modificarán. En líneas generales, plantean que la reducción en el número de oficiales generales se hizo sin definir qué misión tendrán las FFAA, lo que impactará en el desempeño de las funciones actualmente asignadas.

“Si no definimos cuáles son los desafíos y los conflictos que tenemos por delante, será imposible definir qué Fuerzas Armadas necesitamos”, dijo el nacionalista Javier García.

Mencionó, a mediano plazo, los problemas del narcotráfico y el terrorismo internacional, la necesidad de vigilancia del mar territorial nacional y los recursos naturales del país.

García sostuvo, además, que el personal subalterno “perderá derechos” con esta nueva ley. Alertó en ese sentido sobre la “desaparición” de las cantinas militares, un ente creado para que los soldados pudieran acceder a una canasta alimentaria para complementar sus magros salarios.

El legislador dijo que la ley califica de “excepcional” esta actividad. Desde el gobierno se remarcó que las cantinas no van a desaparecer, sino que se les dará un marco jurídico adecuado.

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