El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ignoró este jueves las recomendaciones de aislamiento social ante el avance del coronavirus y visitó una panadería en Brasilia, tras lo cual fue increpado por personas en la calle que le pidieron que “vuelva a casa”.

El mandatario ha hecho pública en reiteradas ocasiones su oposición a la cuarentena, el aislamiento social y el cierre de negocios para evitar el aumento de contagios, una decisión que en Brasil ha quedado en manos de los gobernadores

Más precisamente Bolsonaro y sus seguidores alegan que la cuarentena genera un perjuicio económico más dañino que el coronavirus e insta a las personas a romperla, a pesar de las indicaciones impuestas por los gobiernos estatales, y el mandatario suele dar paseos por la calle para manifestar su postura.

En esta ocasión el presidente se trasladó a la panadería Pão Dourado, ubicada en la calle Sudoeste 302 Norte de la capital brasileña, donde compró una Coca Cola y un bocadillo salado. También se sacó fotos con los empleados del local y conversó relajadamente con algunos de ellos, de acuerdo a un video del momento publicado en redes sociales por su hijo Eduardo.

Al salir, sin embargo, fue increpado por varias personas reunidas en el exterior de la panadería. “Fuera Bolsonaro” y “Váyase a casa”, gritaba la gente, de acuerdo al periódico O Globo y la revista Veja.

Aunque la postura de Bolsonaro con respecto a la cuarentena ha recibido apoyo de aquellos empresarios, comerciantes y trabajadores que han visto una preocupante caída en sus ingresos, muchas personas han reaccionando con enojo ante lo que ven como una subestimación de la pandemia por parte del mandatario.

Las críticas contra el presidente se han multiplicado además debido a que sus acciones y las de sus seguidores, que organizan marchas para pedir el quiebre de la cuarentena, contradicen a las reglas y regulaciones establecidas por su propio ministerio de Salud con respecto a las aglomeraciones de personas, la distancia social y el contacto físico.

De hecho, Bolsonaro ha estado muy cerca de echar a su ministro de Salud Luiz Henrique Mandetta, quien aboga por el aislamiento y la cuarentena, pero fue convencido de no hacerlo por miembros de su gabinete.

Brasil es, en definitiva, el principal foco del coronavirus en América Latina, con 17.857 contagios, y este jueves las autoridades reportaron 141 nuevas muertes por COVID-19, llevando el total a 941.

São Paulo, el estado más poblado, es el más afectado por el COVID-19. Pero hay preocupación por la respuesta del sistema de salud en todo el país en caso de que los contagios y las muertes se multipliquen en las próximas semanas.

Ayuda económica del gobierno

Trabajadores informales y autónomos de Brasil comenzaron a recibir este jueves un subsidio de 600 reales (unos 120 dólares) aprobado Bolsonaro para paliar los efectos económicos de la crisis del coronavirus.

El dinero será entregado mensualmente entre abril y junio a todos los trabajadores informales y, según cálculos del Gobierno, podría beneficiar a más de 50 millones de brasileños -una cuarta parte de la población- cuyos ingresos se verán mermados por las restricciones impuestas por el COVID-19.

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