Brasil aplasta a Uruguay: la Verdeamarela, que lidera las Eliminatorias, bailó a los de Tabárez

Hubo un tiempo en que las caderas de los defensores uruguayos bailaban al ritmo de la samba. El ritmo de la velada lo marcó Brasil, que superó al invicto Maestro Tabárez y se consolidó en lo más alto de la clasificación.

Fue una victoria al final sin atenuantes ni objeciones. La Verdeamarela ganó con facilidad. Y hay fallas en el juego en el que el equipo dirigido por Titi realizó el Festival Carioca en Manaus, en el corazón de la Amazonía profunda.

La llegada de Brasil a este enfrentamiento ha sido cuestionada por el grupo no disfrazado. El equipo venció 3-1 a Venezuela y empató 0-0 a Colombia, ambos como invitado. Pese al liderazgo de Verdimarella en las eliminatorias mundialistas de Qatar, los hombres del técnico Tite necesitan una actuación sólida para despejar cualquier duda sobre su nivel.

El equipo de la casa tiene la ventaja: controla el balón, controla el tiempo, domina al rival, tiene ritmo y velocidad en los últimos metros para crear espacios y marcar goles.

Las sociedades fluyeron de forma natural entre Raphinha, Paquetá y Neymar, quienes intercalaron posiciones de forma permanente para evitar dar referencias. Los laterales, Emerson y Alex Sandro, aportaron proyección y amplitud por las bandas, lo que permitió hacer ancha la cancha y liberar espacios por adentro que fueron aprovechados al máximo cuando los extremos se cerraron.

Gabriel Jesús no se estancó en el área, sino que salió cuando era necesario hacerlo para integrarse al aceitado circuito de gestación juego.

El PT fue un baile y Uruguay, que venía de ser apabullado por Argentina en el Monumental, se mostró como un equipo impotente, vulnerable, incapaz de reaccionar. Ni siquiera los tres cambios que Tabárez dispuso en el comienzo del segundo tiempo sirvieron para alterar los valores de la ecuación.

Si Brasil no consiguió una ventaja aún más amplia fue por el hecho de que el arquero Muslera, quien había tenido responsabilidad en el segundo gol, tuvo varias tapadas fundamentales para evitar una catástrofe total. Cavani y Suárez, quien la metió de tiro libre, la tocaron muy poco. La Verdeamarela volvió a jugar como en sus mejores tiempos. Fue una samba para olvidar y empezar a dejar atrás la Copa América perdida ante Argentina.

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