Escribe Periodista Jenaro Jaimes Ramos

No es noticia que las instituciones públicas en Uruguay juegan con el tiempo, la necesidad y la paciencia de los clientes o usuarios que deben soportar horas eternas para ser atendidos. En Salto no existe mucha diferencia con el resto de otras oficinas estatales ya que aquí, o no dan a basto los funcionarios, o la aglomeración de ellos, perjudica a quienes concurren a realizar trámites.

Este lunes, un cliente envió un correo electrónico a Salto Al Día, contando lo que debe vivir cada vez que se dirige al banco en Salto. El hombre expresa en el email, que muchas veces ingresa a la 1:30 y se retira a las 4:00 o 4:30 de la tarde «hay que venir con mate y termo o traerse la merienda», en clara alusión a las eternas horas de espera que debe soportar.

El BROU en Salto desde hace algunos años y durante el gobierno de izquierda, ha contratado a muchos funcionarios pasantes que se encuentran ubicados a la entrada de la institución y muchos de ellos según cuenta el hombre, no están preparados, desconocen su trabajo y poco interés tienen en atender a cada uno de quienes hacemos uso del mismo, señala.

Cuenta que éste lunes, un cliente que al parecer no era de Salto sino que llego al banco por algún trámite en particular, le pregunto al policía que se encontraba de guardia en la puerta, donde quedaba el baño ya que necesitaba ir; el uniformado le contestó que el baño más cercano estaba en la plaza Treinta y Tres Orientales.

«Yo me pregunto, dice el cliente; sabiendo que te hacen esperar toda una tarde ¿como es posible que el banco no cuente con un baño público para una atención más humana?.

Al parecer, la demora radica en la falta de personal y la lentitud que muchos funcionarios tienen ya que la mayor parte de las veces,  atienden a un cliente hasta más de una hora.

Este lunes el banco estaba repleto de gente y con mucho calor ya que los aires acondicionados estaban bajos porque al parecer, existen algunas funcionarias mujeres que se quejan de lo frío que se encuentra el salón, pero, que los clientes se jodan, señala el correo enviado.

El cliente culmina su misiva expresando el interés de que al menos una institución que siempre funciono de forma pésima, tenga con un nuevo cambio de gobierno, las herramientas necesarias para una atención acorde al interés de sus clientes.

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