Escribe: M. J. Llantada Fabini.

El 27 de septiembre, los ciudadanos del departamento deben resolver quién gobernará Salto en los próximos cinco años.

Las investigaciones de opinión pública, indican en forma unánime que la definición será entre el Frente Amplio (34%), y la coalición del Partido Nacional, con Cabildo Abierto y el Partido Independiente, (34%).

Los votantes del tercer jugador, el Partido Colorado (19%), tercio menor que va retrocediendo medición a medición, tendrán pese a eso, un papel relevante el próximo 27 de septiembre.

La historia es circular. En 2.005, castigado por la crisis del 2.002 y habiendo quedado tercero lejos, el Partido Colorado resolvió hacer un gran esfuerzo electoral en la elección departamental, el resultado fue que siguió tercero, pero aseguró la victoria de Ramón Fonticiella y el Frente Amplio.

Cinco años después, en 2.010, y en similar circunstancia, pero siendo el Partido Nacional tercero, los votantes blancos, con gran hidalguía cívica, aportaron 13.000 votos al Partido Colorado, dando la victoria a Germán Coutinho.

Hoy la realidad es distinta. Fonticiella, Lima y Coutinho en sus gestiones, han acumulado un endeudamiento de más de 50 millones de dólares, (hipotecando los próximos 10 años), porque gobernaron malamente, pensando en sus respectivas reelecciones.

Hoy para impedir la reelección de Andrés Lima, (catastrófica para el futuro de Salto), una parte importante de los votantes del Partido Colorado, habrán de cruzar la frontera partidaria y apoyar las candidaturas del Partido Nacional.

No se trata de un reclamo de “reciprocidad”, porque lo que está en juego no es un tema de “cuentas” políticas, sino del destino departamental; que luego de quince años de demagogia reeleccionista, despilfarrando el dinero de los ciudadanos, necesita un drástico cambio de rumbo.

Yo declaro públicamente que voy a votar al Partido Nacional a la Intendencia de Salto, porque el estado calamitoso del departamento necesita un gobierno serio y responsable; y lo hago con la misma convicción y por las mismas razones que en 2.010 me permití, con absoluta honestidad, pedir el voto de los blancos para el Partido Colorado.

No sería consecuente con mi anterior conducta, si hoy no invito a mis correligionarios colorados a actuar en consecuencia.

Con más de medio siglo de militancia en el Partido Colorado, y habiendo peleado con distinción en todas las batallas, no me duelen prendas.

• En 2008, me retiré anticipadamente de mi cargo en Salto Grande, para trabajar a pleno en la campaña de 2010.
• En 2012, renuncié como Delegado de CTM Salto Grande porque así lo resolvió el Partido.
• En 2017, renuncié al Comité Ejecutivo Nacional, en protesta cuando media docena de figurones pretendieron cambiar lo que el CEN ya había resuelto en el caso Sanabria.
• En 2018, renuncié a “Vamos Salto”, asombrado del irresponsable “aquí no ha pasado nada”, que se aceptó sin siquiera un gesto de protesta.

Hago esta breve enumeración, por las dudas que aparezcan los responsables de las reiteradas catástrofes del Partido Colorado, a pretender dar clases de ética política, cosa que no reconocerían, aunque la ética política saliera de abajo de la cama y les mordiera el tobillo.

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