Editorial: Salto agoniza ante los ojos de un gobierno indiferente

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Por Gonzalo Sualina.- Una vez más Salto es noticia en todo el país. En la tarde de este viernes un delincuente ingresó armado a un local comercial ubicado en Juan H. Paiva al 600 y tras trabarse en lucha con el dueño del negocio, éste le efectuó un disparo en la espalda provocándole la muerte casi de inmediato. Pese a ser trasladado al Hospital Salto perdió la vida producto de las heridas sufridas.

Nestor Enrique de Mattos Castagnaro tenía 46 años y el negocio que atendía era familiar en donde él y su esposa Paula Rodriguez de 49 años de edad que también recibiera un impacto de bala en el antebrazo con orificio de entrada y salida, le dedicaban varias horas al día para el sustento diario del hogar.

Los hijos del hombre fallecido no paraban de llorar, sumergidos en la más grande impotencia que los abrazó tras conocida la muerte de su padre en manos de la delincuencia.

La vida de los salteños por estas horas es insostenible. La delincuencia ha colmado las calles y la vida de miles de personas que atemorizadas han dejado de salir. Los comercios de la ciudad incrementan la pérdida de ventas como consecuencia de la escasez de compradores que no salen de sus hogares por miedo a morir en la calle producto de la delincuencia armada que se ha instaurado en el medio.

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La policía, pese a los esfuerzos que desarrolla en el combate de éste flagelo, se encuentran atados de pies y manos porque la justicia que con la que hoy cuenta el Uruguay, nada produce en materia de defensa a los uniformados.

Por otro lado un gobierno que mira al costado la enorme cantidad de muertes, asaltos, miedo, desesperación que no solo se vive en Salto, sino en todo el país. Las políticas llevadas a cabo por el Frente Amplio han fracasado, no han colmado las expectativas de la población ni tampoco a la de su propio sector político que no sabe como hacer para salir de un brete que ellos mismos lo han provocado.

Esta situación y el mal accionar de éste gobierno, deja de rehén a casi el 100%  de la población. Tal vez la crítica más certera al nuevo Código del Proceso Penal (CPP) es la continuidad que da al proceso de delincuencia en Uruguay. Quisieron que el CPP fuera aprobado a toda costa sin las garantías necesarias en beneficio de millones de uruguayos.

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Todos estamos afectados por la delincuencia, ya sea como víctima o como testigos: la inseguridad ciudadana invade las calles de Salto.  Según se habla, 9 de cada 10 personas se sienten inseguras.

Hay algunas zonas en Salto que no se han atendido desde el Estado y estas han empezado a abrirse mucho más.  Entonces los delincuentes encuentran una gran oportunidad – y no porque algunas zonas sean muy peligrosas- , sino porque pueden hacer el raqueteo: un robo al paso que se va dando porque tienes una oportunidad delictiva o un objeto que puede ser victimado.  Por otro lado, es también la presencia de las armas informales, el consumo de drogas (que se ha abierto mucho más), y la presencia policial que es bastante desigual. Hay varios factores que indican que la delincuencia común está transitando a un crimen mucho más violento, al crimen organizado.

El problema es todo el sistema de justicia. Lo que necesita el ciudadano es que el policía resguarde, que el Fiscal investigue, que el juez juzgue para luego meterlos en la cárcel.

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Hoy en Salto, si un delincuente tiene un  arma e intenta sacarla, lo más probable es que este delincuente que no iba a sacar su arma, salvo para asustar o amedrentar, ahora sí la use. El delincuente no va a razonar en ese momento porque tal vez ha consumido alguna sustancia. No hay un control de emociones, de impulsos, de trabajo con los ciudadanos, lo que conlleva a que un arma no letal pueda ser letal. Esto al final es como apagar fuegos metiéndole más carbón. Esto es responder expectativas de la ciudadanía que busca seguridad metiendo más presión policial, resguardo, control del delito. Se ha visto en varios barrios de Salto que esto no ha funcionado, solo ha empeorado la violencia.

La gente se cansó, vive aterrada y no hay solución. Jamas quienes vivimos en esta tierra, padecimos situaciones como las que estamos soportando día a día. El gobierno fracasó, no tiene rumbo, no tiene ningún plan  del que tanto ha hablado. No tiene nada en las manos ni en sus escritorios, solo tienen a un presidente inepto y ministros que perdieron la inteligencia cuando debieron enfrentar a una delincuencia que los ha superado.