Editorial: Salto; capital de los asesinatos impunes

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Editorial: La ciudad de Salto desde hace algunos años a ésta parte, se está acostumbrado a leer en las noticias, muertes, asesinatos sospechas de sicarios etc. Muchos salteños han perdido la vida en manos de la delincuencia que día a día cobra fuerzas ante un gobierno servil y una justicia que hoy reclama exceso laboral.

No nos daría una pagina entera para dar nombres de hombres y mujeres que han muerto en el departamento y hasta el día de hoy nada se sabe. Solo por citar un ejemplo que data de algunos años, el asesinato de un taxista y la reciente muerte de un empresario del rubro cárnico entre otros.

Muchos se preguntan ¿que nos está pasando como sociedad?, ¿que ha llevado o quienes han llevado al país por éste camino?, entendemos que no hay dos lecturas, lisa y llanamente, ésta situación tiene nombre y es, el gobierno izquierdista. Es el principal responsable de hechos que culminan derramando lágrimas y soportando el dolo por las muertes y la falta de respuestas de un partido político gobernante que mira a un costado.

No cabe dudas que aceptamos que muchos uruguayos apoyan ciegamente las decisiones y las acciones que realiza el gobierno de Vázquez y muchas veces, pese a darse cuenta que lo que se está haciendo está mal, va por delante la bandera política y por detrás esa sensación cómplice que a la larga, la vida misma se encargará de hacérselas notar.

Las acciones que ha llevado el FA en el país en materia social, económica etc, no son más que desesperanza reflejada en: desempleo, inseguridad, pobreza, hambre y lo más importante que le han hecho perder a los uruguayos es; la «dignidad».

Con el nuevo Código del Proceso Penal y aquí tomamos parte de un escrito publicado hace ya algún tiempo por el diario El Observador que dice: Se mutó a las fiscalías letradas de la República en una Fiscalía General, con fiscales delegados, sometidos a directivas de un fiscal general, en un régimen de unidad y jerarquía, bien disciplinado. Se anuló la independencia técnica individual de los Fiscales, a quienes se convirtió en mensajeros del Gobierno. Adunado a lo anterior, el Ejecutivo logró así el poder de manipular las decisiones del Judicial en materia criminal.

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Se violan los arts. 168 -N° 13- y 19 de la Constitución. Finalmente, cual polea de todo
esto, se estableció el proceso penal por pactos, que substituyó los principios de
legalidad, de igualdad ante la ley y de inocencia y el juicio criminal, entre otras
garantías. Se vulneran los arts. 7, 10, 12, 18, 19, 20, 22 y 72 de la Constitución.

Con la sumatoria de estas inconstitucionalidades, a la hora de incidir sobre la libertad de las personas, el Judicial y Legislativo fueron abolidos. Ya no juzgan los jueces. Fiscalía
General del Ejecutivo es juez en su propia causa. La ley penal ya no vale más. Mandan
los pactos criminales en sede administrativa. Se logran las notas propias del totalitarismo: concentración de súper-poderes y con una amplia discrecionalidad. Ese poder absoluto, en manos del gobierno de turno, alcanza la impecabilidad organizada ¿El gobierno investigará al gobierno? Nadie se investiga a si mismo. Ese es el fin último pretendido: impunidad para los crímenes del poder, impunidad para la corrupción.

En este contexto de libertad para delinquir que el gobierno frenteamplista ha diseñado a través de éste mecanismo, podemos dar por seguro que nunca habrá justicia. Han tenido la desfachatez de meter la mano en la lata y ninguno de los hoy llameo funcionarios públicos, lo vemos «mancos» como dijo Vázquez.

Esteban Valenti escribió una editorial en su portal web que justamente habla de meter la mano en la lata, algo que a éste gobierno le ha gustado y sigue saboreandola desde su interior.

Valenti decía: Hay mil formas sutiles de meter la mano en la lata, que no son tan claras y evidentes. Por ejemplo el acomodo en sus diversas formas es de manera indirecta utilizar los recursos del Estado para satisfacer intereses propios o cercanos familiar o políticamente. No sé si eso está previsto en el Código Penal con alguna de las figuras de «meter la mano en la lata», pero debería estarlo y con precisión y desterrar esa fatídica figura de «abuso innominado de funciones» que suena tan elegante, tan laxa y tan ridícula en la legislación uruguaya.

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Bajo esa figura se pueden incluir decisiones que hicieron perder cientos de millones de dólares durante varios años en diversos actos a una empresa del estado y que como contrapartida hicieron que empresas privadas, contratistas o sectores sindicales hayan ganado grandes cifras de dinero. Aunque las responsabilidades de los beneficiarios sean diferentes el resultado es el mismo. Es el caso de ANCAP.

Y en otro caso el Estado en lugar de perder plata, en una operación como el aval por el remate de Pluna (que es después de dos años de investigaciones fue el único elemento que encontraron el fiscal y el juez) el BROU esté cobrando libre de todo, 13 millones de dólares de multa por ese aval y ninguna empresa privada se haya visto favorecida con los dineros públicos. Pero para la infalible posición de los agentes de la justicia uruguaya, es igualmente abuso innominado de funciones. La ley a veces no le teme en absoluto al ridículo y en realidad juega con los prejuicios de la gente y un fuerte sentido corporativo. De lo contrario, no habría la menor explicación.

Pero las cosas son mucho más complejas en materia de moralidad y delito. En una oportunidad en que mostré documentos donde se compraron productos por US 5.oo dólares (cinco dólares)  cada uno y, se les vendían a otro país por US 496.oo (cuatrocientos noventa y seis dólares) es decir cien veces más y por varios millones de dólares, me dijeron que eso no era un delito. Nadie te obliga a dejarte joder de esa manera y aunque despierte enormes sospechas de que en el medio había un enorme negociado, la ley no prohíbe esos negocios tan brillantes. Aquí la mano en la lata está perfectamente cubierta con un guante legal aunque inmundo.

El uso y abuso de tarjetas de crédito para pagar gastos ya cubiertos por los viáticos o para satisfacer necesidades personales eso si es meter la mano en la lata (peculado o apropiación indebida). Los ejemplos recientes lo confirman claramente.

Mi pregunta es: los que utilizan un cargo en el estado para viajar a un ritmo desmesurado, perdiendo tiempo y no cumpliendo sus funciones, gastando correctamente los suculentos viáticos y pasajes legalmente recibidos de esos organismos, que es lo que meten ¿La mano o la pata? ¿O están vacunados en todas sus extremidades?

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Después viene la mucho más delicada situación de los daños. ¿Quién hace más daño, el que abusa de su tarjeta de crédito corporativa o de la chequera que la brindó el Estado para pagar inversiones y aumentar gastos casi de manera descontrolada? No casualmente se ha comprobado que se hace daños en simultáneo con ambos instrumentos.

Estoy seguro que en el caso de los graves errores en la gestión de un organismo del Estado o una empresa, un banco estatal se trata de meter la pata y tenemos una larga historia de haber abusado de las extremidades inferiores introduciéndolas hasta la verija. Pero hay una casualidad no tan casual, es que casi siempre esa ligereza en los gastos «legales» en las «inversiones» superlativas, en el crecimiento incontrolado de los costos se asocia o se acompaña del accionar de las manos. Es en esos casos que se tiene la sensación de que algunos saltaron adentro de la lata con todo el cuerpo y gritan desde adentro.

Existe un «clima» un «ambiente» en un determinado organismo o empresa del estado donde las manos y las patas se sienten más liberadas, o liberadas del todo de saltar dentro de la lata, y eso es lo que hay que controlar en forma constante. No hay que penar después de que se cometieron los hechos, hay que evitarlos, controlando adecuadamente. Una de las maneras de evitarlo es elegir bien las personas para los cargos, considerar sus trayectorias, su historia política y profesional. Los burros tendencialmente no manejan muy bien sus extremidades, las confuenden.

Finalmente, si en una maraña de corrupción como en la que hemos asistido de testigos todos los uruguayos, éstas cosas siguen marcando la agenda del gobierno frenteamplista, no cabe dudas, que las muertes, sus respuestas, sus responsables y demás, nunca, pero nunca se sabrá. Adiós mi Salto te dije un día..