La mansión swinger (Marcelo Umpiérrez)

El caso que conmocionó a la opinión pública uruguaya hace exactamente un año empieza a cerrarse. Al menos eso es lo que hace trascender la Justicia uruguaya, que asegura haber encarcelado a los responsables intelectuales y materiales del asesinato que expuso una truculenta trama de violencia, sexo y ambición, en torno a la recordada “mansión swinger” de Maldonado.

El profesor de inglés Edwar Alexis Vaz Fascioli, de 45 años, fue asesinado con un disparo en la cabeza por dos sicarios el pasado 9 de julio, justo cuando estaba por presentar una demanda civil por 1,5 millón de dólares contra su ex esposa, Lulukhy Moraes, de 38 años.

La mujer, hija de un hombre poderoso que se presenta como “príncipe internacional de los gitanos” y apodada también “Lulu” o “La Gitana”, fue imputada y arrestada en las semanas siguientes al homicidio. En el ex exclusivo barrio Beverly Hills de Punta del Este, ella era conocida por organizar fiestas swingers en su lujosa mansión, que bautizó Gypsy Queen (“la reina gitana”).

(Marcelo Umpiérrez)
(Marcelo Umpiérrez)

La fiscal Silvia Andrea Naupp sostiene que ya los tiene identificados y que los dos están detenidos. Ambos fueron reconocidos por testigos y por las cámaras de seguridad del edificio en el que vivía Vaz. Uno ya estaba en prisión desde hacía meses, y el otro fue arrestado el martes en Montevideo, según informa El País.

El presunto asesino que estaba en la cárcel por otra causa de homicidio posterior a la del profesor, cuya identidad no trascendió, es quien habría realizado el disparo mortal. Tiene 38 años.

El frente de la mansión
El frente de la mansión

El otro es un joven de 22 años, identificado con las iniciales C.A.A.R., que supuestamente fue reclutado por el primero. La Policía lo encontró limpiando parabrisas de automóviles en los semáforos de Montevideo.

La fiscal cree que su papel consistió en hacer salir de su apartamento a la víctima. Para eso le tocó el timbre y le dijo que su hija estaba en problemas. Vaz cayó en la trampa y, al salir, se encontró con el caño del arma del otro sicario, que lo mató de un disparo en la cabeza.

(Marcelo Umpiérrez)
(Marcelo Umpiérrez)

Un plan fríamente calculado

En su declaración, el chofer dijo que había sido convocado por Lulukhy el día antes del crimen, con la excusa de instalar unas baldosas. Cuando la pareja de la mujer salió de la casa para hacer las compras, ella aprovechó para encargarle la tarea.

“Me pidió que el lunes no le falle. Que venían dos muchachos de Montevideo para darle un susto a su ex marido”, afirmó.

La propuesta no habría sorprendido demasiado al hombre porque, según declaró a los investigadores, escuchaba las conversaciones que Lulukhy mantenía con Vaz –con quien estuvo casada entre 1997 y 2016–, y que eso le permitía concluir que su jefa tenía “un mal vínculo con su ex esposo”.

Tras se convocado, la acusada le dio las indicaciones sobre el lugar en el que se encontrarían los sicarios y su aspecto: uno de ellos, le dijo, iba a estar vestido de saco negro. Ambos lo esperarían entre las paradas 41 y 42 de la Playa Mansa, a la entrada de Punta del Este. Según varios medios, ese lugar es conocido en Punta del Este por no tener iluminación.

Uno de los dormitorios de la mansión
Uno de los dormitorios de la mansión

El chofer, según el plan, debía llevarlos a la casa de Vaz, esperarlos y llevarlos de vuelta al punto de partida. Los videos de las cámaras de seguridad permitieron reconstruir todo el recorrido del automóvil, un Volkswagen Gol. En algunas imágenes se ve al chofer conduciendo solo y en otras acompañado de dos personas.

Cuando llegaron a la casa de la víctima, en Avenida Lavalleja y la calle Solís, los dos hombres se bajaron del auto y se dirigieron frente al edificio donde vivía Vaz. Subieron unas escaleras y tocaron el timbre del profesor de inglés.

Según El Observador, los sicarios y la víctima intercambiaron pocas palabras. Uno de ellos se hizo pasar por el novio de una amiga de la hija del docente, lo que permitió que el hombre abriera la puerta y los atendiera en la vereda.  Instantes después, se oyó el disparo que mató al hombre.