La profecía más grande del deporte americano

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Los Astros, una de las peores franquicias de siempre, ganan la Serie Mundial gracias a un complejo sistema de ‘Big Data’
Un consultor y un crupier ex investigador de la NASA triunfan con su método estadístico
Esta historia podría ser una más. El clásico relato de superación. Un equipo, en este caso de béisbol, que pasa de ser un desastre absoluto -para ser exactos, el peor de los últimos 40 años- a convertirse en el mejor. Hablamos de los Astros de Houston, campeones de la Serie Mundial por primera vez en su historia tras vencer en el séptimo partido (1-5) a los Dodgers de Los Ángeles. El relato podría formar parte de la episódica casualidad del deporte de no ser porque su destino -y no es una metáfora- ya estaba escrito. Fue gestado en la bautizada como Cueva Nerd de las oficinas del club texano, donde, frente a ordenadores, pizarras y algoritmos, se reúnen investigadores, científicos, físicos, un consultor financiero (Jeff Luhnow) y su mano derecha (Sig Mejdal), un ex trabajador de la NASA que llegó a ganarse la vida como crupier de Blackjack. ¿Por qué Sports Illustrated publicó en su portada del 30 de junio de 2014 que los Astros, entonces una franquicia marginal, ganarían el anillo en 2017? ¿Por qué ilustró la página con una foto de George Springer, entonces sólo un chico prometedor, hoy MVP de estas finales? La respuesta pudo escucharse en Los Ángeles justo después de cumplirse la profecía. «Teníamos un plan que podía llevarnos hasta aquí». La declaración corresponde al general manager de los Astros desde 2011, Jeff Luhnow. Se trata de un economista e ingeniero nacido en México que se ganó muy bien la vida en una de las consultorías más prestigiosas del mundo, McKinsey. Luhnow fue uno de tantos que quedó fascinado con un libro escrito por Michael Lewis en 2003 llamado Moneyball (la película protagonizada por Brad Pitt es posterior). Allí se hablaba de un método estadístico de extrema pureza que jubilaba las concepciones clásicas de los ojeadores y que debía tener el fin predictivo del triunfo. En la elección de los fichajes debía priorizarse el impacto del jugador en el resto del equipo, su valor real en el camino a la victoria, no sólo sus méritos individuales. Y lo puso en marcha cuando las valoraciones numéricas que se venían utilizando sólo explicaban el pasado.

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Aquello explotó la popularidad de Billy Bean en los despachos de los Oakland Athletics, aunque ese concepto llamado sabermetría ya se usaba en un deporte que lleva incrustada una frase recogida en el libro Baseball and Philosophy: «Los fans del béisbol son yonquis. Las estadísticas son su heroína».Luhnow llegó a los Astros en 2011 de la mano del nuevo propietario, Jim Crane, cuando la franquicia de Houston se convirtió en la peor de la temporada con 106 derrotas. Su plan no pasó por una rápida metamorfosis. Todo lo contrario. En vez de intentar practicar el boca a boca al moribundo, lo llevó de la mano al cementerio. Limitó el gasto en fichajes e invirtió el dinero en ordenadores y personal que supiera manejar su programa estadístico estrella, el Ground Control. Una aplicación que tiñe de color verde el nombre del deportista válido, de color gris al dudoso y de negro al que no sirve, según detalló la revista Bloomberg.«Deshumanizaron el béisbol. Es difícil jugar para alguien que sólo te ve como un número, no como una persona. Luhnow está experimentando con nosotros», le dijo un jugador de los Astros que no quiso ser identificado a un periodista del Houston Chronicle en 2014. Por entonces, la franquicia había ya completado sus dos peores temporadas de siempre, con 107 y 111 derrotas en 2012 y 2013. Luhnow había hundido el presupuesto salarial hasta los 13 millones de dólares (este año fue de 178) mientras, a golpe de hacerse con jóvenes del draft y de reclutar a veteranos venidos a menos, preparaba su respuesta a tanto escarnio. Promesas como Altuve, Springer, Correa o Bregman enlazarían su destino a viejas glorias de notable rendimiento como Verlander, Beltrán o McCann. Del laboratorio nació la mezcla perfecta. Ganaron 107 partidos esta temporada regular. Mejdal, el ingeniero aeronáutico clave para que todo algoritmo tuviera sentido, antes de llegar a los Astros, estudió los parámetros del sueño en la Estación Espacial Internacional. Demostró que un astronauta borracho sería más fiable que uno sobrio si éste reducía cuatro horas de sueño. Bendita metáfora.

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