Luis Lacalle Pou tiene la ventaja paradójica de ser miembro de una familia de tradición política, y una figura refrescante para su juventud y la renovación que representa en el Partido Nacional (PN). Con estos ingredientes, llegó a la presidencia de Uruguay después de derrotar al candidato oficial Daniel Martínez en una votación muy reñida, poniendo fin al ciclo de 15 años del Frente Amplio (FA) en el gobierno uruguayo.

Lacalle Pou nació en una familia acomodada en Montevideo. Como niño soltero, estudió en un colegio privado y universidad donde estudió derecho, aunque nunca practicó. Ahora también vive en un lujoso vecindario en la capital de Uruguay con su esposa y sus dos hijos. Nieta de Luis Alberto de Herrera, el líder histórico del Partido Nacional que lo catapultó al poder, y el hijo del ex presidente Luis Alberto Lacalle (1990-1995) y la ex senadora Julia Pou solo pudieron involucrarse en política.

Dos años después de completar sus estudios universitarios, se lanzó al campo político y eligió diputado nacional, un puesto que reelegió dos veces, el último año de 2010. Ha contaminado toda su carrera en el Congreso.

En 2014, decidió ir un paso más allá y optó por una candidatura presidencial. Después de prevalecer en las elecciones primarias, estaba a una distancia de 17 puntos porcentuales del candidato de la FA, Tabaré Vázquez. En la votación, redujo la diferencia a 13, igual de lejos de Vázquez, que regresó al poder.

Eso lo “mató”, según reconoció en una entrevista concedida a El Observador. Pasó meses “choqueado” y, finalmente, se repuso gracias a la intervención de su mujer, Lorena Ponce de León. “Andá a hacer el bolso y empezá a recorrer (el país), que eso es lo que más te gusta”, le dijo ella, de acuerdo con el libro autobiográfico ‘Un rebelde camino a la Presidencia’.

Este año decidió volver a intentarlo, tras superar por segunda vez la criba interna del Partido Nacional y con el Frente Amplio sumamente debilitado después de quince años de gobierno.

En la primera vuelta celebrada el pasado 27 de octubre, Martínez le sacó casi 10 puntos de ventaja a Lacalle Pou. Sin embargo, el opositor logró conseguir el respaldo de los principales bloques opositores, lo que lo perfiló como el gran favorito para el balotaje.

Su punto débil es, precisamente, su bagaje familiar. Su noble cuna se ha convertido en objeto del debate político. “No conoce la vida diaria de la mayoría de los uruguayos”, le ha reprochado la ministra de Educación, María Julia Muñoz.

Él nunca ha sufrido penurias, admite Lacalle Pou en dicho libro, pero su familia “siempre estuvo cerca de los que pasaban hambre o de los que no tenían un techo”. “Sentirlo en carne propia es distinto, pero creer que solo quien lo pasó puede entenderlo y actuar sobre ello es como decir que un oncólogo tiene que padecer cáncer para curar a un enfermo”, esgrime.

El ahora flamante presidente de Uruguay carga con otra etiqueta. Ha hecho bandera de la austeridad en las finanzas públicas. Pretende imponer una “regla fiscal” que impida al Gobierno, sea cual sea, “gastar más de lo que tiene y de lo que debe”. En su opinión, el Estado uruguayo es “costoso e ineficiente”.

En su haber cuenta con la popularidad y solvencia política de su familia y, al mismo tiempo, con el hecho de ser el candidato presidencial más joven de la historia del país, un soplo de aire fresco justo cuando los uruguayos parecen buscar alternativas al Frente Amplio.

Lacalle Pou ha sabido explotar este factor diferencial luciendo una imagen juvenil con vaqueros y camisas, lejos del político tradicional de traje y corbata.

Sin embargo, la mera novedad no fue suficiente en los anteriores comicios para desterrar al Frente Amplio, con un fuerte arraigo en el electorado uruguayo. Ahora, trae bajo el brazo un “plan urgente de austeridad” y medidas de seguridad para contrarrestar el alto coste de la vida y la creciente criminalidad, dos de las cuestiones que más preocupan a los votantes.

Además, se ha declarado dispuesto a formar un Gobierno de coalición que incluiría a miembros de los principales partidos: el Nacional (centro-derecha), el Colorado (centro), Cabildo Abierto (ultraderecha) y hasta del Frente Amplio (izquierda).

El 1° de marzo de 2020, con 46 años, se convertirá en el Presidente más joven de la historia de Uruguay.

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