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Perú: Intimidación y violencia persistentes por parte de grupos de extrema derecha

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Perú: Intimidación y violencia persistentes por parte de grupos de extrema derecha

La sentencia que dictó esta semana la Justicia de Perú contra el líder del grupo ultraderechista La Resistencia, Juan José Muñico, por un episodio de injuria, resultó insuficiente para analistas, que esperaban medidas más fuertes para desmantelar este tipo de organizaciones, que vienen llevando adelante hechos de violencia o amedrentamiento en el país.

«La intención (de las autoridades) quedó ahí», comentó en entrevista con Télam el periodista Ernesto Cabral, del portal Ojo Público, uno de los pocos medios que hace seguimiento del tema, seis meses después de que el Ministerio del Interior y la Fiscalía prometieran medidas para frenar el accionar de estos grupos.

Muñico o «J. Maelo», obrero metalúrgico de 45 años que se describe como «de extrema derecha, patriota y anticomunista» fue condenado a un año de prisión no efectiva y al pago de 10.000 soles (unos 3.500 dólares) por injuria agravada contra la ONG Instituto de Defensa Legal (IDL), uno de los principales blancos de La Resistencia.

El grupo extremista acusa, sin prueba alguna, de diversos delitos a IDL, una organización de derechos humanos y de defensa jurídica que tiene además un portal de periodismo de investigación, IDL Reporteros, autor de innumerables reportajes que destapan asuntos oscuros.

Las acciones intimidantes de La Resistencia y grupos afines, como Los Combatientes o La Insurgencia, no se han detenido en los últimos meses, pese a las promesas de las autoridades, a las que «J. Maelo» respondió en su momento: ¨Siempre de pie, nunca de rodillas. Aquí los esperamos».

Así, periodistas a los que esos grupos llaman «comunistas» aunque estén lejos de serlo, como Jaime Chincha, de la radio RPP, u otros que critican el accionar de la extrema derecha, son rodeados en sus casas o trabajo por decenas de hostigadores que los insultan y muchas veces pasan a la agresión física.

Violencia ultraderechista

La Resistencia, que hizo gestiones en los últimos meses para convertirse en una asociación civil pretendidamente legal, con Muñico como uno de sus dirigentes oficiales, apareció hacia 2018 en manifestaciones de apoyo al entonces fiscal general, Pedro Chavárry, acusado de hechos corruptos que luego condujeron a su destitución.

Identificados como simpatizantes de los partidos radicales de derecha Fuerza Popular (FP) y Renovación Popular (RP) -aunque éstos han marcado distancias-, esas organizaciones no solo crecieron, sino que se diversificaron con el nacimiento de grupos «hermanos».

Las acciones han ido desde ataques a monumentos de referencia a los derechos humanos, hasta protagonismo en riñas callejeras, agresiones abiertas y encubiertas contra los «enemigos» y campañas sistemáticas de desprestigio contra quienes son tildados de «comunistas» por no comulgar con la ultraderecha.

Otro blancos recurrentes son algunos dirigentes centristas y de centroderecha como los expresidentes Martín Vizcarra y Francisco Sagasti, a los que ven como cómplices de la «penetración marxista».

Los grupos redoblaron su protagonismo con las elecciones que ganó el año pasado el izquierdista Pedro Castillo. De hecho, durante la campaña y el proceso de conteo de votos desarrollaron permanentes acciones contra el Jurado Nacional de Elecciones y la Oficina Nacional de Procesos Electorales, a los que acusaban sin prueba alguna de maquinar un «fraude».

Los hechos se intensificaron luego, lo que desató las promesas del Ministerio del Interior y la Fiscalía, las que sin embargo se desinflaron en medio de las advertencias de Muñico: «Moriremos matando».

Muñico, quien hace dos décadas estuvo presuntamente comprometido en el asesinato de un soldado, un hecho que nunca fue aclarado, fue siempre portavoz del grupo. El obrero, del que se ignora de dónde obtiene ahora sus ingresos, fue candidato sin éxito al Congreso por RP en 2020.

Junto a «J. Maelo» hay varios rostros ya conocidos, como Flor Contreras -de oficio no precisado-, el profesor de secundaria Roger Ayachi, el dirigente evangélico José Linares y Álvaro Subiría, un vendedor ambulante que se ha visto involucrado en varios casos de violencia sin vínculos políticos.

En los últimos días, además, se ha visto en las calles, con características similares a las que mostraban al comienzo La Resistencia y sus similares, a grupos de choques que apoyan al Gobierno, sin que esté claro algún tipo de vinculación con funcionarios o con el partido oficialista Perú Libre.

Entre otras acciones, esos grupos agredieron el martes a periodistas en las inmediaciones del Congreso, mientras que otros se han concentrado con actitudes intimidantes frente a la casa de Maricarmen Alva, la presidenta del Legislativo, a la que oficialistas acusan de buscar la caída de Castillo para asumir ella la jefatura de Estado.

Para el periodista Cabral, será necesario que los líderes de los partidos a los que esos grupos les reconocen simpatías sean enfáticos en desvincularse de ellos, para evitar que la situación crezca.

Todo esto, en un marco en que la oposición de derecha no cesa en los esfuerzos para destituir a Castillo, en un proceso del que su principal impulsor reconocido, el parlamentario de RP Jorge Montoya, ha admitido que podría tener una «cuota de sangre».


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