Imagen de archivo

La técnica se está aplicando en unidades de cuidados intensivos en muchos países y ha demostrado ayudar a mejorar la oxigenación de personas conectadas a respiradores artificiales.

Al detallar algunas de las fotos que han aparecido en los medios de pacientes ingresados a las unidades de cuidados críticos de los hospitales debido al covid-19, algo llama la atención: muchos de ellos están boca abajo.

La atípica postura no es casual: hay evidencia de que en pacientes conectados a respiradores artificiales, la posición decúbito prono (tendido boca abajo y con la cabeza de lado) es más conveniente para los pulmones porque ayuda a evitar que se acumule líquido en la zona posterior de los pulmones, relativamente menos afectada, explica a AFP, Daniel Brenner del Hospital Johns Hopkins de Baltimore, Maryland.

Esto se hace por períodos de 12, 16 o 24 horas para intentar mejorar la oxigenación de los pacientes.

La complicación más significativa de los pacientes con Covid-19 es el Síndrome de Dificultad Respiratoria Aguda (ARDS por su sigla en inglés), bajo el cual los pulmones se endurecen y se inflaman, y el paciente sufre una severa falta de oxígeno. Es ahí cuando es necesario usar el respirador artificial.

La técnica de poner a la persona boca abajo no es nueva: se usa con frecuencia en bebés prematuros que deben ser conectados a respiradores artificiales. Sin embargo, al ser aplicada en adultos, requiere de un monitoreo constante para evitar que el tubo del respirador no se desplace.

Ha comenzado a aplicarse en muchos hospitales del mundo durante la pandemia a raíz de que un estudio observacional hecho en una clínica de Wuhan, encontrara beneficios en un grupo pequeño de pacientes en estado crítico en los que se aplicó esta técnica. “Los pulmones mejoraron cuando el paciente estaba en esa posición”, dijo el autor del estudio, Chun Pan, profesor de la Escuela de Medicina del Hospital Zhongda.

Al darle la vuelta a los pacientes conseguimos que esta sangre, por la gravedad, caiga en la parte anterior y esa zona se ventile permitiendo que se redistribuya mejor el oxígeno y llegando a aquellas zonas poco ventiladas”, explica al diario español El Heraldo Pablo Ruiz de Gopegui, médico intensivista del Hospital Universitario Miguel Servet.

Fuente: Univisión

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