Inicio Arte y entretenimiento Reconociendo al instructor de música que te crió

Reconociendo al instructor de música que te crió

8
0
0
(0)

Sería lo más óptimo con diferencia para cualquier músico recibir clases de música desde una edad temprana, de forma rutinaria y progresiva. No hace falta decir que la calidad de la instrucción es de suma importancia, según un artículo anterior. Un buen instructor infunde al músico una base sólida de verdad fundamental y cultiva el florecimiento del virtuosismo, todo de una manera sistemática que no es forzada ni apresurada, sino que sigue una línea de desarrollo orgánico. Para dar la analogía de la elaboración del queso, si el alumno talentoso es el cuajo, el instructor es la leche.

Tener una buena instrucción es tan integral que es costumbre que incluso los mejores intérpretes clásicos reconozcan públicamente a los maestros principales que los criaron, como en biografías, programas de conciertos, notas, etc. Por lo general, es un sello de prestigio para el ejecutante para validar a sus instructores de tal manera. Es una pluma en su propia gorra. Un buen instructor que es el principal en educar al músico vale su peso en oro.

Pero, ¿qué pasa con esos talentos que son completamente autodidactas? Mira, entendemos que la vida produce varias circunstancias y que la gente viene de todos los ámbitos de la vida, unos privilegiados, otros desfavorecidos. Por ejemplo, un niño puede poseer un talento innato y una pasión por la música, pero puede provenir de un entorno tan desfavorecido que sus padres o tutores ni siquiera pueden pagar lecciones, y mucho menos un instrumento. Muchos hacen todo lo posible para realizar su sueño de alguna manera y hacen lo mejor que pueden dentro de su capacidad. Este suele ser el factor detrás de la autoeducación.

Si bien hay algunos grandes talentos definidos que se han manifestado de esta manera, la verdad del asunto es que su espectro de habilidad y potencial podría haber florecido diez veces, si hubieran tenido la ventaja de nutrir la instrucción. Piense en el ingenioso anciano que vivía en el delta del Mississippi a principios del siglo XX, que no tenía nada más que una guitarra, una púa y su propia voz. Y mira qué arte conmovedor creó por su cuenta. Ahora, piense si ese mismo individuo tuviera la ventaja de un instructor de calidad que le enseñó música y cultivó su talento para alcanzar su máximo potencial. Su expresión conmovedora de su arte es inherente. Eso no cambiaría. Pero su amplitud y poder para expresar eso los colocaría en una meseta aún más alta, quizás otro Mozart.

Hay otro factor por el cual algunos músicos sienten que no necesitan instrucción, que solo impedirá su creatividad y socavará su integridad artística. Esto se debe casi exclusivamente a una mala instrucción. Como se cubrió en uno de mis artículos anteriores, la mala instrucción hace más daño que bien. Ninguna instrucción es casi mejor que una mala instrucción, ya que una mala enseñanza puede arruinar la apreciación musical. La buena instrucción hace exactamente lo contrario de lo que algunos temen, ya que empodera y saca a relucir la máxima creatividad y capacidad para expresar la propia integridad artística.

Curiosamente, los que más comúnmente evitan la instrucción son aquellos músicos cuya proclividad o don está en componer o escribir canciones, más que aquellos que son virtuosos con un instrumento o una voz. Hay una tendencia humana a ser impaciente cuando se trata de creatividad. Obviamente, esto es más evidente en las mentes creativas. Esto se debe a que la fuerza vital puede «crear» algo instantáneamente. Cierra los ojos e imagina algo, no importa cuán fantástico, elaborado o surrealista. Lo imaginaste en segundos, ¿no? Así es como funciona la esencia básica de ti. Aquellos cuya pasión es crear algo estéticamente, como un compositor o compositor, por ejemplo, operan sus mentes a la velocidad del rayo. Para luego aprender cosas tan básicas como notas, etc., les parece tedioso.

Sin embargo, la verdad del asunto es que la música, si bien es de naturaleza espiritual, requiere componentes del mundo material para manifestarse, como ondas de sonido, sincronización, etc. transferirlo a la música real que es escuchada por otros y no solo dentro de la cabeza del compositor. El buen instructor sabrá exactamente cómo cultivar esto en la mente talentosa y sacarlo a relucir con su máxima energía y fuerza.

El músico consumado que ha tenido la suerte de tener un instructor principal que tiene casi el estatus de mentor, sostendrá a esa persona como un trofeo, porque no solo le está dando crédito, sino que también está mostrando su propia identidad orgullosa como músico. Si uno falla en hacer esto, es un indicador de que en realidad no están tan logrados como pretenden ser.

Rellene el formulario para recibir las noticias por WhatsApp
 
Le enviaremos las últimas noticias de forma exclusiva directamente a su teléfono celular
 
Ejemplo: 099 123 456 - Del exterior: +1 123 456

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Ya que has encontrado útil este contenido...

¡Sígueme en los medios sociales!

¡Siento que este contenido no te haya sido útil!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

Artículo anteriorLas mejores estrategias para ahorrar en vuelos y hoteles
Artículo siguienteLos mejores consejos para notar los próximos cambios en las organizaciones