El embajador de Colombia en Uruguay, Fernando Sanclemente, renunció este lunes a su cargo tras el hallazgo hace dos meses de un laboratorio para producir cocaína en una finca de su familia, situada a unos 60 kilómetros de Bogotá.

Es mi deber en aras de proteger y garantizar el buen nombre suyo y de su gobierno, presentar a su consideración mi carta de renuncia a partir de la fecha», dice el diplomático en una misiva dirigida al presidente Iván Duque.

El fin de semana, el fiscal general, Francisco Barbosa, anunció en una entrevista televisiva su intención de vincular el embajador al proceso por el hallazgo del complejo cocalero, con capacidad para producir una tonelada de droga al mes.

«Se hace necesario marginarme de su administración y empeñarme a fondo en la defensa cerrada de nuestro buen nombre, defensa con la cual tengo la absoluta certeza, quedará demostrada mi inocencia», agregó Sanclemente en la carta.

La Policía detectó el 12 de febrero el laboratorio en propiedad de la familia Sanclemente, en el municipio de Guasca, en el departamento céntrico de Cundinamarca. Los agentes incineraron la estructura y capturaron a cinco personas.

El embajador negó desde un principio que supiera de la existencia del laboratorio y aseguró que desde 1987 la finca es de una sociedad entre las familias Sanclemente y Spiwak, dueña de la organización hotelera Dann.

El hermano del diplomático, Gilberto Sanclemente, ejerce la representación legal del 50% que le corresponde a su familia, según explicó en su momento el funcionario, quien tras el escándalo solicitó una licencia no remunerada para atender el caso.

El inmueble está destinado a la lechería y la cría de caballos de carrera y ganado Angus.

De acuerdo con Sanclemente, de las 170 hectáreas que comprende la propiedad, unas 40 están arrendadas desde el 2017 para el cultivo de papa y cebolla, pero no precisó si el laboratorio fue detectado en esa área.

Colombia es el principal cultivador mundial de hoja de coca, con 169.000 hectáreas sembradas en 2018 y un potencial para producir 1.120 toneladas de cocaína, según Naciones Unidas.

Ante el presidente de la República, Iván Duque Márquez, presentó su renuncia el embajador de Colombia en Uruguay, Fernando Sanclemente, luego de que el fiscal general, Francisco Barbosa, anunció que lo vinculará a la investigación por el hallazgo de un laboratorio de cocaína en una finca de su familia en Guasca (Cundinamarca).

“Anticipándole mi más infinita gratitud por el honor que me confirió, designándome como embajador de su Gobierno ante Uruguay, pero muy especialmente por su solidaridad y apoyo recibido por usted señor presidente y la Cancillería a lo largo de la licencia no remunerada que me fuera concedida con el único propósito de atender la defensa de mi buen nombre, el de mi familia y socios, con ocasión del penoso y desafortunado hecho delictivo de público conocimiento acaecido en predios de nuestra propiedad, es mi deber, en aras de proteger y garantizar el buen nombre suyo y de su Gobierno , presentar a su consideración mi carta de renuncia a partir de la fecha”, señaló Sanclemente en la carta enviado al presidente Iván Duque.

El ahora exembajador asegura que debido a las recientes declaraciones del fiscal Francisco Barbosa sobre su caso, en el que se le vincula a una investigación formal por este caso, se hace necesario marginarse de su cargo para preparar su defensa y demostrar su inocencia.

Horas antes de su renuncia, Sanclemente había dicho que no había pedido privilegios ni tratos preferentes ante la justicia colombiana, pero que esperaba la garantía fundamental al debido proceso y a la pronta justicia.

El exembajador recordó que es socio de varias empresas familiares, entre ellas a la que pertenece el 50% de capital en la sociedad Las Colinas de Guasca Ltda., firma propietaria de la finca de Guasca donde el pasado 12 de febrero de 2020 fue hallado un laboratorio de procesamiento de estupefacientes.

Sanclemente ha dicho en sus diversas declaraciones que el laboratorio de droga venía operando sin que los propietarios de la finca lo supieran.

“Es clara la ausencia de vinculación entre los propietarios de la finca y la actividad ilícita hallada en ella y, con la información a nuestro alcance, concluimos que el laboratorio ‘sembrado’ en una parte boscosa de la finca no tenía más de 3 a 4 meses de existencia y no ocupaba más de 100 mt2”, indicó en su reciente comunicación.

 

 

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