La oficina del fiscal en Salto impuso una sentencia de prisión de un año a un hombre, y el perpetrador de delitos reiterados de abuso sexual de una niña de 12 años.

Desde los 10 años, la niña está internada por amparo en un hogar a cargo de una iglesia.  Los fines de semana sale de licencia y los pasa en casa de su madre.

Solo su madre vio el domingo 14 de julio que su hija tenía una llamada telefónica sospechosa. La mujer tomó el teléfono y vio que la niña había hablado con un adulto que hizo sugerencias obscenas y envió vídeos de audio de carácter sexuales.

Fragmentos de la conversación indicaron que ya habían tenido relaciones.

Hace mucho tiempo, la niña había sido sometida a violencia y abuso por su padre biológico, el cual esta condenado y encarcelado.

Al día siguiente, cuando la madre devolvió a su hija a la casa, le dijo al director lo que vio en el teléfono móvil y presentó una queja.

El abusador era un empleado de la iglesia responsable del hogar. En este contexto, conoció a la niña, se ganó su confianza y la de otros miembros de la comunidad donde asistió con sus padres, esposa e hija.

La Fiscalía recolectó evidencia de que el hombre abusó de la niña desde que tenía diez años. El abusador fue acusado como autor de reiterados delitos de abuso sexual particularmente agravado.