Yusuf Abdi Ali, el criminal de guerra de Somalia que es chofer de Uber en Estados Unidos | Mundo | Actualidad

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Estar acusado de ser criminal de guerra, torturar y participar en la muerte de más de cien personas en Somalia no parecer ser impedimento suficiente para ser un chofer de Uber. Yusuf Abdi Ali, conocido en los años ochenta durante la dictadura de Siad Barre como el Coronel Tukeh, vive en Estados Unidos y hasta hace unos días trabajaba como taxista con total impunidad y libertad en las calles de Virginia.

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En un reportaje especial de la cadena CNN, un periodista encubierto tomó una carrera con él y en la conversación Ali le reveló que trabajar para Uber y Lyft -las aplicaciones para taxis más populares en Estados Unidos- fue muy sencillo. «Solo quieren una verificación de antecedentes. Eso es todo. Si aplicas esta noche [para ser chofer de Uber] tal vez después de dos días te confirman», dijo Ali, quien no sabía que estaba siendo grabado.

El somalí además tenía un excelente puntaje como chofer: 4.89 de ráting, lo que le permitía ser considerado un Uber Pro Diamond. «Hago esto a tiempo completo, pero prefiero trabajar los fines de semana. Ahí está el dinero», comentó durante la carrera.

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Una simple búsqueda en Google muestra las denuncias periodísticas contra Yusuf Abdi Ali. ¿Cómo eso no pudo ser verificado? Según CNN, un vocero de Uber señaló que la compañía había suspendido a Ali el acceso a la aplicación mientras revisaba el tema. En tanto, un portavoz de Lyft señaló que ya había prohibido al somalí cualquier acceso a su plataforma. Alí no había tomado una carrera de Lyft desde setiembre del 2018.

Los chequeos de verificación de los potenciales choferes son realizados por una tercera empresa, Checkr, que utiliza los nombres de los aplicantes y sus números de seguridad social para cotejarlos con una base de datos nacionales de atacantes sexuales, sospechosos de terrorismo o récords criminales.

«Nuestros chequeos se basan en récords criminales públicos que son adjudicados en una corte, en vez de fuentes sin verificar que muestran los resultados de búsqueda de Google», señaló Checkr en un comunicado tras la denuncia periodística.

Las denuncias

Ali no ha sido condenado aún, pero tiene un proceso judicial en curso en Estados Unidos. Justamente esta semana, Ali se está defendiendo contra una demanda civil presentada en un tribunal federal en Virginia por un hombre que afirma que fue una de sus víctimas en 1988.

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Se trata de Farhan Mohamoud Tani Warfaa quien ha denunciado que Ali lo torturó, le disparó y ordenó a los guardaespaldas que lo enterraran. Los guardias reconocieron que Warfaa, un granjero, no había muerto y aceptó un soborno de su familia para liberarlo, según los documentos.

Warfaa, que se encuentra en Estados Unidos para declarar en contra de Ali, está siendo defendido por el Centro para la Justicia y la Responsabilidad (CJA), una organización sin fines de lucro con sede en San Francisco que busca llevar ante la justicia a los presuntos criminales de guerra. La demanda acusa a Ali de dirigir una «campaña de contrainsurgencia brutal que se negó a distinguir entre civiles y combatientes» entre 1984 y 1989.

Según explica CNN, pese a este proceso judicial ningún tribunal penal tiene jurisdicción para juzgarlo por presuntos crímenes de guerra, debido a que la Corte Penal Internacional (CPI) no juzga de manera retroactiva.

«Hizo pedazos a mi hermano»

El oscuro pasado de Yusuf Abdi Ali se conoció en la televisión occidental en 1992 gracias a un documental de la cadena canadiense CBC, donde testigos somalíes contaban los asesinatos que habría perpetrado el coronel Tukeh en los años 80.

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«Atrapó a mi hermano. Lo ató a un vehículo militar y lo arrastró hacia atrás. Lo hizo pedazos. Así es como murió». Cuando el reportero le preguntó: «¿Viste a Tukeh hacer eso con tus propios ojos?», el aldeano respondió: «Sí, y hay muchas personas alrededor que lo vieron». Otro testigo relató: «Dos hombres fueron atrapados, atados a un árbol. Se les vertió aceite y se quemaron vivos. Lo vi con mis propios ojos. Corté sus restos». 

Ali, que ha negado todas las acusaciones en su contra, se mudó a Canadá después del colapso del régimen militar somalí en 1991. Fue deportado después de las noticias sobre sus presuntos crímenes de guerra.

Ali entró luego a Estados Unidos gracias a una visa que consiguió a través de su esposa, una somalí que se había hecho ciudadana estadounidense gracias a su estatus de refugiada. Sin embargo, en el 2006 la mujer fue declarada culpable de fraude en su proceso de naturalización.

Antes de ser chofer de Uber, Ali había trabajado en el 2016 como guardia de seguridad en el Aeropuerto Internacional Dulles, cerca de Washington. Ahí, al parecer, tampoco verificaron sus sangrientos antecedentes.