Tras un bloqueo institucional que se extendió de manera inadmisible por catorce meses, los cuidacoches de la ciudad de Salto lograron finalmente sentar en la mesa de negociación al intendente Carlos Albisu. La reunión, que contó con el respaldo directo del plenario departamental del PIT-CNT, marcó la reapertura de un canal de comunicación formal que la burocracia comunal mantuvo clausurado arbitrariamente durante más de un año. Los trabajadores del sector expusieron sin filtros la severa crisis de estabilidad laboral y la desprotección estructural con la que sobreviven a diario en la vía pública.
La jornada sindical sirvió no solo para presentar los reclamos históricos de la actividad, sino también para destapar las condiciones desfavorables bajo las cuales opera el sistema de estacionamiento medido. Frente a la inacción del gobierno departamental, la central obrera debió intervenir como garante de una mesa de diálogo que los propios trabajadores calificaron como una instancia urgente para frenar el ahogo económico al que son sometidos.
Antecedentes históricos de desidia y abandono en la vía pública
El conflicto del sector informal en las calles del interior uruguayo no es un fenómeno aislado; refleja la persistencia de una burocracia estatal que utiliza el trabajo precario para resolver la gestión del tránsito sin asumir responsabilidades patronales o de seguridad social. En el caso salteño, la falta de respuesta institucional durante más de catorce meses profundizó el deterioro de las condiciones de vida de decenas de familias cuya única fuente de ingresos depende de la calle.
El modelo de cobro y fiscalización del estacionamiento en los centros urbanos del país arrastra años de severas distorsiones. Mientras que en los discursos oficiales se suele argumentar que la comuna brinda «oportunidades de reinserción», la realidad operativa demuestra que el Estado traslada la totalidad del riesgo financiero a los cuidacoches, cobrándoles por adelantado el material que utilizan para laburar y desligándose por completo cuando los ingresos caen a niveles críticos.
LAS CIFRAS DEL AHOGO A LOS CUIDACOCHES EN SALTO - Catorce meses de estancamiento: Tiempo en que la Intendencia de Salto mantuvo cerrado el diálogo formal. - Caída del 50% en ingresos: Pérdida real del poder adquisitivo por el desplome del estacionamiento medido. - Costo operativo a cargo del trabajador: Compra obligatoria y de su bolsillo de las libretas de tiques. - Reubicación temporal: Traslado a la zona de la feria municipal sin garantías de asignación de paradas fijas. - Acompañamiento del PIT-CNT: Respaldo sindical clave para forzar la mesa de negociación con el intendente Albisu.El impacto socioeconómico en la región y los mitos de la asistencia estatal
El deterioro de la economía salteña se siente con especial saña en el comercio informal de la calle. La brusca caída en la venta de tiques de estacionamiento —con un desplome que supera holgadamente el cincuenta por ciento— golpea a los trabajadores en un momento de fuerte encarecimiento del costo de vida. Esta situación derriba una de las falacias más extendidas en la opinión pública: los cuidacoches no reciben ningún tipo de insumo gratis por parte de la Intendencia ni de organismos estatales, sino que deben desembolsar sus propios e insuficientes recursos diariamente para adquirir las libretas que les permiten operar.
Este esquema de explotación disfrazado de asistencia social encuentra paralelismos en diversos municipios de la región, donde los gobiernos locales se benefician del ordenamiento vehicular sin aportar coberturas de salud, seguros de accidentes ni garantías ante emergencias médicas. La falta de contención estatal obliga a los trabajadores a depender de la solidaridad entre compañeros o de la reubicación precaria en paseos comerciales y ferias departamentales, donde los ingresos son aún más magros e inciertos.
Voces del sector y la defensa frente a la estigmatización
Durante el desarrollo de las negociaciones, la directiva del sindicato de cuidacoches debió dedicar parte de sus esfuerzos a salir al cruce de versiones difamatorias sobre la salud de uno de sus integrantes. Juan Carlos García Dos Santos, un histórico referente del gremio que presta servicios en la calle 33 entre Rivera y Artigas, permanece internado en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Regional de Salto. La dirigencia desmintió categóricamente que su cuadro esté ligado al consumo de sustancias, aclarando que su situación deriva de una neumonía severa que obligó a una intervención quirúrgica en uno de sus riñones.
Los voceros del gremio remarcaron la urgencia de terminar con la estigmatización mediática hacia quienes ganan el sustento en las calles y exigieron que el gobierno de Albisu deje de ignorar las penurias sanitarias y económicas que atraviesan los cuidadores. «Es inadmisible que encima de bancar la enfermedad de un compañero tengamos que salir a limpiar su honor porque las instituciones miran para otro lado», señalaron dirigentes gremiales al hacer público el respaldo incondicional del PIT-CNT.
Conclusión: sin respuestas de fondo, la crisis continuará en las calles
El proceso de reorganización que contempla la devolución progresiva de paradas y la asignación provisoria en la feria de la ciudad es visto por el sindicato como un parche de corto plazo. Si la gestión departamental no encara una reestructuración de fondo que elimine el cobro abusivo de libretas y garantice ingresos mínimos de subsistencia, la mesa de diálogo corre el riesgo de transformarse en una nueva maniobra dilatoria de la política local.
Los cuidacoches de Salto han dejado en claro que no aceptarán un nuevo período de silencio institucional. El seguimiento del PIT-CNT sobre cada uno de los puntos acordados resultará determinante en los próximos meses para comprobar si el intendente Albisu asume los compromisos asumidos o si el Estado vuelve a abandonar a los trabajadores más vulnerables de la vía pública.






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