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Andresito II bajo agua: familias denuncian abandono

Una vecina asegura que varias familias volvieron a sufrir el ingreso de agua en sus viviendas y cuestiona duramente la respuesta del CECOED. Mientras Salto se prepara para meses de lluvias intensas, el reclamo vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿cuánto tiempo más puede una familia vivir esperando que llegue la próxima tormenta?

Viviendas afectadas por inundaciones en Andresito II de Salto.
Viviendas afectadas por inundaciones en Andresito II de Salto.

 

Hay lugares donde una lluvia fuerte significa cerrar las ventanas, entrar la ropa y esperar que pase. En otros, significa levantar los colchones, mirar cómo avanza el agua por el piso y preguntarse qué se podrá salvar esta vez.

Eso es lo que una vecina de Andresito II describe en un audio enviado a Uruguay al Día. Su relato no habla solamente de agua. Habla de cansancio, miedo y una sensación que se repite varias veces: la de vivir en un lugar donde cada temporal puede transformar una vivienda precaria en una emergencia.

Según su testimonio, varias familias del barrio sufrieron nuevamente el ingreso de agua en sus casas. La mujer asegura que una de las situaciones más delicadas ocurrió en una vivienda donde reside una madre con seis hijos y que el agua alcanzó aproximadamente un metro de altura.

Pero hay una frase del audio que concentra buena parte de la indignación.

La vecina afirma que se comunicó con el CECOED para solicitar un rollo de nylon con el objetivo de proteger una vivienda y que la respuesta habría sido negativa. De acuerdo con su versión, le indicaron que ese material no se entregaba.

La acusación es concreta y merece una respuesta concreta.

Uruguay al Día no pudo verificar de manera independiente esa conversación ni encontró, entre las publicaciones oficiales consultadas, una explicación específica del CECOED sobre este episodio. Por lo tanto, corresponde presentarlo como lo que es hasta ahora: una denuncia de una vecina que reclama públicamente que las autoridades expliquen qué ocurrió.

Y esa explicación importa todavía más por el momento que atraviesa Salto.

Un barrio donde el problema no nació ayer

Andresito II no apareció de golpe en el mapa de las necesidades habitacionales de Salto.

Los antecedentes oficiales muestran años de intervenciones estatales en la zona. En 2019, durante la administración departamental de Andrés Lima, la Intendencia informó que más de 250 familias de Andresito II estaban siendo incorporadas a la red de agua potable.

En 2022, la propia Intendencia reconocía la necesidad de limpiar cunetas, colocar caños y mejorar el manejo de las aguas pluviales en Andresito I y II, precisamente para reducir el riesgo de que las lluvias terminaran ingresando a las viviendas.

También hubo actuaciones del Ministerio de Vivienda. El programa Juntos terminó en 2023 una intervención que incluyó 20 viviendas en Andresito I y II, mientras otros proyectos habitacionales fueron desarrollándose en el entorno.

En julio de 2024, el Ministerio de Vivienda volvió a entregar viviendas a familias de Andresito y Los Pinos. Y en enero de 2025 todavía se anunciaban nuevas actuaciones vinculadas a viviendas, iluminación y espacio público en Andresito.

Es decir: el Estado conoce esta zona desde hace años.

Por eso el reclamo actual resulta más incómodo. Cuando una familia se inunda por primera vez puede hablarse de una emergencia inesperada. Cuando existen antecedentes, relevamientos, obras, programas habitacionales e intervenciones durante años, la discusión cambia: ya no alcanza con preguntarse cómo responder después de la lluvia. También hay que preguntar qué faltó hacer antes.

La acusación sobre un realojo pendiente

En el audio aparece otro señalamiento fuerte.

La vecina sostiene que durante la anterior administración departamental encabezada por Andrés Lima se había trabajado en un proyecto destinado a trasladar familias desde una zona que considera inundable hacia otro predio, y reclama que la actual administración informe qué ocurrió con esa iniciativa.

Los documentos públicos permiten comprobar que existieron múltiples programas habitacionales e intervenciones en Andresito y que durante años se desarrollaron proyectos de vivienda, infraestructura y regularización. Incluso documentos nacionales incluyeron a Andresito entre las intervenciones sociohabitacionales realizadas en Salto.

Sin embargo, con la documentación pública localizada no es posible confirmar que el proyecto específico de realojo mencionado en el audio hubiera quedado completamente terminado, financiado y listo para ejecutarse.

Ese punto necesita documentación.

Si existe el proyecto, la administración anterior debería poder mostrar en qué estado lo dejó. Y la actual administración debería explicar qué recibió, qué continuó, qué modificó y qué eventualmente quedó detenido.

Porque entre una administración y otra pueden cambiar los nombres de los jerarcas. El agua que entra a una casa no pregunta de qué partido es el intendente.

El contraste con la preparación oficial

El reclamo aparece además en un momento particularmente sensible.

Salto viene preparándose oficialmente para un escenario climático complejo. El intendente Carlos Albisu informó en agosto que los organismos técnicos manejaban una probabilidad superior al 80% de que El Niño alcanzara una intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026. El SINAE confirmó posteriormente ese escenario y señaló una tendencia hacia precipitaciones superiores a lo normal en el norte del país.

Y el riesgo ya no es una hipótesis lejana.

Inumet advirtió para estos días sobre tormentas fuertes y puntualmente muy fuertes, con los mayores acumulados previstos precisamente sobre el norte del territorio.

El propio CECOED de Salto participó este mes de instancias de preparación y coordinación. Su coordinador, Aquiles Mainardi, integra el dispositivo departamental que trabaja ante la posibilidad de nuevas emergencias. Salto también coordinó acciones con Concordia, del otro lado del río Uruguay, ante pronósticos que preocupan a ambas ciudades.

Ahí aparece la contradicción que merece ser aclarada.

Mientras desde los organismos públicos se habla de prevención, coordinación, planificación y preparación para El Niño, una vecina de Andresito II denuncia que habría pedido algo tan elemental como nylon para una vivienda vulnerable y que no lo consiguió.

Si ocurrió exactamente como lo relata, la pregunta es inevitable: ¿cómo puede funcionar una gran estrategia de emergencia si una necesidad básica queda sin respuesta en el territorio?

Un problema que atraviesa al litoral

Lo que sucede en Andresito II tampoco puede observarse como un episodio aislado.

Salto y Concordia comparten una región marcada por el río Uruguay y por fenómenos meteorológicos que no reconocen fronteras administrativas. Precisamente por eso las autoridades de ambas ciudades vienen coordinando respuestas frente a un escenario que podría recordar episodios severos como los registrados en 2015 y 2016.

El SINAE define las inundaciones como el evento de emergencia más frecuente y de mayor impacto en Uruguay.

Eso vuelve todavía más importante la prevención.

No alcanza con colchones después de que el colchón quedó flotando. No alcanza con ropa después de perder la ropa. Y tampoco alcanza con visitar un barrio solamente cuando las cámaras muestran el agua.

La asistencia de emergencia es indispensable, pero es el último eslabón de una cadena que debería comenzar mucho antes: planificación urbana, drenajes, infraestructura, vivienda adecuada y, cuando resulte necesario, realojo.

La actual administración departamental también ha realizado intervenciones habitacionales: en julio informó que, junto con la Fundación Piso Digno, había completado 100 actuaciones y que precisamente la número 100 correspondió a una familia de Andresito.

Ese dato debe incorporarse porque existe. Pero tampoco responde por sí solo al reclamo planteado ahora.

La pregunta que las familias necesitan que alguien responda

El audio termina casi como empezó: hablando de personas.

No de estadísticas.

Personas que, según la denunciante, levantaron sus pertenencias para que no se mojaran. Una madre con seis hijos. Viviendas precarias. Agua entrando. Y vecinos intentando ayudarse entre ellos.

Por eso esta historia no debería convertirse simplemente en otro capítulo de la pelea entre una administración y la anterior.

La pregunta central es mucho más sencilla y bastante más dura: ¿qué solución concreta existe para las familias que siguen viviendo con miedo cada vez que el cielo se pone negro?

Si había un proyecto anterior, que se muestre.

Si no estaba terminado, que se explique.

Si existe otro plan, que se conozcan sus plazos.

Y sobre la denuncia puntual contra el CECOED, corresponde que el organismo aclare si recibió la solicitud, cuál fue la respuesta y qué protocolo existe para asistir a familias cuyas viviendas quedan expuestas al agua.

Porque el pronóstico para los próximos meses no permite demasiada tranquilidad.

El Niño avanza. Las autoridades lo saben. Los organismos se están preparando. Los informes están sobre la mesa.

En Andresito II, mientras tanto, algunas familias no están esperando un informe meteorológico.

Están esperando que la próxima lluvia no vuelva a entrarles por la puerta.

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