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Denuncia por acoso laboral sacude al Hospital de Salto

Una funcionaria presentó ante ASSE una grave denuncia por presunto acoso moral en el block quirúrgico. El documento, al que accedió Salto al Día, señala hostigamiento, aislamiento, conflictos internos y cuestionamientos a decisiones jerárquicas.

Hospital de Salto bajo análisis tras una denuncia presentada ante ASSE
Una denuncia formal presentada ante ASSE expone un conflicto laboral dentro del Hospital Regional Salto.

Una grave denuncia por presunto acoso moral laboral vuelve a poner bajo la lupa el funcionamiento interno del Hospital Regional Salto.

La documentación a la que accedió Salto al Día no describe una discusión puntual ni un simple conflicto entre compañeros. El escrito plantea algo bastante más profundo: un supuesto proceso de hostigamiento, aislamiento, desgaste profesional y pérdida de respaldo dentro del block quirúrgico, con episodios que la denunciante entiende como parte de una conducta sostenida en el tiempo.

La presentación será formalizada este lunes 5 de octubre por el abogado de la funcionaria, en un nuevo paso de un caso que podría obligar a las autoridades de la Administración de los Servicios de Salud del Estado a revisar no solamente determinadas conductas individuales, sino también cómo fueron manejados internamente los conflictos dentro de uno de los sectores más sensibles del hospital.

La existencia de la denuncia está documentada. La comprobación de las acusaciones, en cambio, deberá surgir de la investigación correspondiente.

Un relato que va mucho más allá de una mala relación laboral

Según el documento al que accedió Salto al Día, los problemas habrían comenzado cuando la funcionaria pasó a cumplir nuevas responsabilidades dentro del block quirúrgico.

La trabajadora sostiene que, a partir de ese momento, algunos integrantes del servicio comenzaron a cuestionar su nueva función y que ese rechazo fue aumentando progresivamente.

Lo que en un comienzo podía parecer una diferencia profesional habría terminado, según su relato, convirtiéndose en un ambiente cada vez más difícil de sostener.

La denuncia habla de hostilidad, resistencia a su autoridad, dificultades para organizar el trabajo y un deterioro constante de las relaciones internas.

Y allí aparece uno de los puntos que merece mayor atención: el documento no presenta los hechos como episodios desconectados.

Por el contrario, la denunciante intenta demostrar que cada situación formó parte de un mismo proceso.

Objetos desaparecidos, aislamiento y silencio

Entre los episodios más llamativos, la funcionaria sostiene que comenzaron a desaparecer objetos personales y elementos utilizados para trabajar.

El escrito menciona su uniforme, zapatos y hasta sus lentes.

En uno de esos casos, relata que los lentes aparecieron posteriormente en un lugar que ya había sido revisado en varias oportunidades.

Pero los cuestionamientos no terminan ahí.

La denunciante afirma que también habría sido excluida de grupos de comunicación utilizados para coordinar tareas del servicio y que algunos funcionarios directamente dejaron de hablarle.

En un ámbito como un block quirúrgico, donde la coordinación, la comunicación y el trabajo en equipo son elementos fundamentales, una situación de este tipo no debería ser considerada un detalle menor.

Si estos hechos se comprueban, la discusión excedería ampliamente una mala relación personal.

Estaría en juego la capacidad de una institución pública para garantizar un ambiente laboral adecuado y resolver sus conflictos antes de que alcancen niveles mucho más graves.

Las notas internas y una pregunta incómoda

Otro capítulo central del escrito está relacionado con diferentes notas presentadas contra la funcionaria.

La denunciante sostiene que algunas fueron realizadas apenas días después de asumir determinadas responsabilidades y afirma que no siempre pudo conocer plenamente su contenido antes de que generaran consecuencias.

Según su versión, esas actuaciones terminaron construyendo una imagen negativa de su desempeño que ella considera injustificada.

La documentación también muestra que existieron recursos administrativos y cuestionamientos contra decisiones adoptadas en relación con su función.

Y allí aparece una pregunta inevitable: ¿las decisiones posteriores fueron consecuencia de necesidades reales del servicio o estuvieron condicionadas por un conflicto interno que nunca logró resolverse correctamente?

Esa es precisamente una de las cuestiones que deberá determinar la investigación.

El traslado que profundizó el conflicto

Uno de los hechos más sensibles fue el traslado de la funcionaria fuera del block quirúrgico.

Según consta en el escrito, la decisión habría sido fundamentada en razones de “reestructuración, reorganización y necesidades del Block Quirúrgico”.

La denunciante rechaza esa explicación.

Afirma que esas razones no se correspondían con la realidad del servicio y entiende que el traslado estuvo directamente relacionado con las denuncias internas realizadas en su contra.

También señala que la decisión tuvo consecuencias económicas, ya que dejó de percibir un beneficio vinculado al trabajo en un área cerrada.

Si esa interpretación se confirma, la discusión ya no sería solamente sobre convivencia laboral.

También podría abrir interrogantes sobre la forma en que fueron adoptadas determinadas decisiones administrativas y sobre las garantías ofrecidas a la trabajadora durante todo el proceso.

El costo humano detrás del expediente

Detrás de las notas, expedientes y resoluciones aparece además una dimensión humana que ocupa una parte importante de la denuncia.

La funcionaria relata haber atravesado episodios de angustia, ansiedad, irritabilidad, problemas para dormir y una permanente sensación de inestabilidad.

Sostiene que el deterioro fue tal que debió consultar a una psiquiatra.

Incluso afirma que esas dificultades emocionales, en lugar de generar una respuesta de contención, habrían terminado siendo utilizadas por algunas personas dentro del propio ambiente laboral.

Este punto resulta especialmente delicado.

Porque si hay algo que deberá determinar la investigación es hasta qué punto el hospital conocía la magnitud del conflicto y qué medidas adoptó para impedir que continuara escalando.

La denuncia también apunta hacia responsabilidades internas

El escrito no se limita a denunciar comportamientos generales.

Identifica a distintos funcionarios y menciona expresamente a una supervisora del block quirúrgico entre las personas a quienes atribuye responsabilidades.

También deja planteada la posibilidad de que la investigación determine otras responsabilidades que todavía no hayan sido individualizadas.

Esto no significa que las acusaciones estén probadas.

Pero sí significa que el caso exige respuestas.

Las personas señaladas tienen derecho a ejercer su defensa, y las autoridades tienen la obligación de determinar qué ocurrió realmente.

El peor escenario para una institución pública sería que una denuncia de estas características terminara reducida a otro expediente burocrático sin conclusiones claras.

Qué reclama la funcionaria

La presentación solicita que la Comisión Técnica de Acoso Laboral tenga formalmente por denunciados los hechos y produzca las pruebas ofrecidas.

También reclama que sean recibidos los testimonios correspondientes, que se investiguen las conductas señaladas y que, si se comprueban responsabilidades, se adopten medidas para terminar con las situaciones denunciadas.

Además, la funcionaria se reserva la posibilidad de promover acciones destinadas a obtener una reparación por los daños que asegura haber sufrido.

La presentación de su abogado prevista para este lunes marcará, por lo tanto, una nueva instancia.

El Hospital de Salto ante una denuncia que exige respuestas

El caso coloca al Hospital Regional Salto frente a un problema que no debería analizarse únicamente desde el punto de vista administrativo.

Una institución sanitaria no solamente debe cuidar a quienes llegan buscando atención.

También debe garantizar condiciones de respeto, seguridad y dignidad para quienes trabajan dentro de ella.

La documentación conocida por Salto al Día demuestra que existe una denuncia formal y extensa, con hechos concretos, personas señaladas, testigos y solicitudes de investigación.

Lo que todavía no demuestra es que todas las acusaciones sean ciertas.

Esa diferencia es fundamental.

Pero igualmente fundamental será conocer qué hará ASSE con esa denuncia.

La investigación deberá establecer si hubo acoso moral laboral, si existieron omisiones jerárquicas, si las decisiones tomadas estuvieron correctamente fundamentadas y si correspondía actuar antes para evitar que el conflicto alcanzara esta dimensión.

A partir de este lunes comenzará una etapa decisiva.

Y la pregunta ya no será solamente qué denuncia esta funcionaria.

La pregunta será también qué respuestas puede ofrecer el Hospital Regional Salto y qué hará ASSE frente a hechos que, de comprobarse, serían extremadamente graves.

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