La emoción se vive a pleno en el Estadio Ernesto Dickinson, donde Ceibal y Juanicó definen el título de la Divisional B de la Copa de Clubes de OFI. A continuación, el desarrollo de las acciones del partido revancha.
Seguí el desarrollo de las incidencias en el transcurso de este encuentro decisivo.
Un Ceibal desdibujado y gris: el lapidario análisis del primer tiempo que deja al borde del abismo a los de Barreto
La primera mitad de la gran final revancha dejó una imagen preocupante para Ceibal. Lejos de mostrar rebeldía o claridad táctica, el equipo de Martín Barreto se enredó en sus propias imprecisiones técnicas, naufragando en una zona de gestación carente de ideas y regalando los hilos del partido a un Juanicó que vino a Salto con el copete levantado y el manual del visitante inteligente bajo el brazo.
El golpe tempranero a los 13 minutos descolocó por completo a un conjunto rojinegro que jamás supo reaccionar, ni anímica ni futbolísticamente. Atrapado en su propia opacidad y con serias deudas en el juego asociado, Ceibal se mostró inofensivo, sin brújula y a merced de un rival cauteloso que manejó los tiempos a piacere. Las falencias en las áreas básicas —defensa endeble y nulo poder ofensivo— transformaron al equipo en un conglomerado gris, obligado a remar contra la corriente y contra el reloj.
Con la obligación a cuestas para el complemento, la lectura desde los comentarios radiales fue implacable: la culpa no es del arbitraje de Juan Manuel Rodríguez, de correcto desempeño, sino de la alarmante falta de respuestas colectivas de un plantel que ahora depende de una milagrosa metamorfosis futbolística y anímica para torcer la historia en los últimos 45 minutos.







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