La inseguridad y el vandalismo callejero volvieron a golpear al transporte público en el interior del país. En las últimas horas, un ómnibus de línea que circulaba por el barrio Salto Nuevo fue brutalmente apedreado en el cruce de las calles Patulé y avenida Solari, generando momentos de profundo miedo y nerviosismo entre los pasajeros que iban a bordo.
Tras el impacto, el chofer del coche detuvo la marcha de inmediato para constatar el estado de los ocupantes y radicar la denuncia policial correspondiente. Los efectivos realizaron diversos patrullajes por la zona, aunque con el triste resultado habitual: no lograron dar con los cobardes autores de la agresión que ponen en riesgo la vida de trabajadores y vecinos.

Ineptitud oficial y reclamos urgentes
Desde la Intendencia de Salto manifestaron su malestar por lo sucedido y confirmaron que este episodio representa el tercer ataque de la misma naturaleza registrado en apenas pocas semanas, evidenciando una falta de controles alarmante. Ante esta situación de desamparo, las autoridades comunales prevén mantener reuniones de urgencia con la plana mayor policial para exigir respuestas ante tanta inoperancia.
A nivel regional, la violencia urbana y los ataques vandálicos contra el transporte colectivo replican una problemática preocupante en distintas ciudades de América Latina. Mientras los burócratas evalúan medidas desde sus cómodos escritorios, los trabajadores del volante quedan expuestos a la desidia y a la furia impune en las calles.





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