La desesperación de los vecinos no es para menos: en cuestión de minutos, la ciudad de Salto volvió a ser escenario de un temporal de ferocidad inusitada que desató el caos en múltiples puntos del departamento. La furia de los elementos dejó este jueves imágenes impactantes, como la de un automóvil que fue literalmente arrastrado por la brutal fuerza del viento y terminó adentro de una zanja sobre la avenida Apolón, a pocos metros de la intersección con la avenida Rodó.
El episodio refleja la magnitud de las ráfagas huracanadas que volvieron a golpear con dureza el litoral uruguayo, poniendo en evidencia la vulnerabilidad de las calles y vehículos ante fenómenos climáticos cada vez más extremos. Mientras los habitantes intentan asimilar los destrozos generados en cuestión de minutos, la angustia crece ante la seguidilla de emergencias que mantienen a los servicios de rescate y auxilio trabajando sin descanso.
Angustia vecinal y daños generalizados
Los testimonios recogidos en la zona dan cuenta de la velocidad con la que se desató el fenómeno, sorprendiendo a conductores y peatones en plena vía pública. El auto precipitado a la zanja sobre la avenida Apolón se suma a una larga lista de perjuicios que incluye techos arrancados, columnas derribadas y árboles partidos al medio en distintos barrios de la ciudad.
La reiteración de estos temporales destructivos genera una profunda preocupación en la comunidad salteña, que ve cómo la infraestructura urbana colapsa repetidamente ante vientos que superan los catastróficos registros habituales. En paralelo, el Comité Departamental de Emergencias (Cecoed) continúa monitoreando los daños y coordinando la asistencia, mientras se prepara de forma urgente para afrontar las inminentes evacuaciones provocadas por la creciente del río.






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