El Aeropuerto Internacional de Nueva Hespérides, en el departamento de Salto, quedó completamente paralizado y sin capacidad operativa para recibir o despachar aeronaves. Esta drástica e insólita interrupción en la conectividad del litoral norte uruguayo se produjo tras la certificación médica del único controlador aéreo asignado a la torre de control local. La ausencia imprevista del funcionario dejó a la terminal sin el personal técnico habilitado para garantizar la seguridad operacional de los vuelos, obligando a la suspensión inmediata de todas las maniobras aeronáuticas en la pista salteña.
La paralización de las actividades afecta de manera directa a la aviación comercial de pasajeros, en particular a las frecuencias regulares operadas por la aerolínea Paranair, así como a la aviación general, sanitaria y de taxi aéreo. Los pasajeros que dependían de la conexión entre el norte del país y la capital o la región vieron cancelados sus itinerarios de forma abrupta, en una muestra palpable de la extrema vulnerabilidad que padece la infraestructura aeronáutica del interior del país cuando la operativa depende de la presencia de una sola persona.
Antecedentes del reclamo y falta de previsiones en Dinacia
La situación crítica que hoy atraviesa el Aeropuerto de Salto no tomó por sorpresa a los trabajadores ni a los representantes del sector. Desde el año 2024, la Asociación de Controladores Tráfico Aéreo del Uruguay venía advirtiendo a las autoridades de la Dirección Nacional de Aviación Civil (Dinacia) —organismo dependiente del Ministerio de Defensa Nacional— sobre la urgente necesidad de presupuestar e incorporar nuevos funcionarios a los cuadros técnicos para evitar el colapso de las terminales del interior.
Pese a los reiterados avisos sindicados donde se preveía con claridad que cualquier contingencia de salud dejaría inoperativo al aeropuerto litoraleño, las soluciones de fondo no se concretaron a tiempo. Tras el recambio de autoridades gubernamentales, los planteos fueron presentados formalmente ante la ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, solicitando refuerzos de plantilla tanto para Salto como para otras torres de control del territorio nacional. Sin embargo, las medidas administrativas adoptadas derivaron en llamados a concurso cuyas promociones e ingresos efectivos recién están previstos para el próximo año, dejando un peligroso vacío de cobertura en el presente.
PUNTOS CLAVE DE LA CRISIS EN EL AEROPUERTO DE SALTO - Causa inmediata: Certificación médica del único controlador aéreo asignado a la terminal. - Consecuencia directa: Cancelación total de vuelos comerciales (Paranair) y operaciones generales. - Advertencia gremial: El sindicato de controladores venía reclamando cargos desde 2024. - Gestión oficial: La Dinacia y el Ministerio de Defensa impulsan un llamado con ingresos para 2027. - Impacto regional: Queda afectada la conectividad aérea entre el litoral norte y la región.El desafío de la conectividad en el interior y el panorama regional
La parálisis de una terminal aérea estratégica expone una problemática recurrente en la infraestructura de transporte en América Latina: la brecha entre la modernización edilicia y la disponibilidad de recursos humanos calificados. Mientras la región busca potenciar el turismo y el desarrollo productivo mediante redes descentralizadas de transporte, la escasez de personal técnico esencial en la aviación civil termina generando cuellos de botella que aíslan a las ciudades alejadas de las capitales.
En el caso del litoral uruguayo, la conectividad aérea cumple un rol determinante para el dinamismo de la producción local, el turismo termal y la atención de emergencias médicas. La suspensión indefinida de los servicios de Paranair no solo perjudica el traslado comercial de personas, sino que deteriora la imagen de confiabilidad operativa del país ante las empresas internacionales que invierten en conectar los destinos del interior con el resto del continente.
Las declaraciones y las advertencias de la aerolínea Paranair
Las advertencias sobre el inminente freno de las operaciones ya habían sido planteadas semanas atrás por la propia compañía Paranair. Fuentes del sector de la aviación civil confirmaron que la empresa paraguaya comunicó formally a las autoridades la necesidad imperiosa de solucionar el déficit de personal técnico en Nueva Hespérides, señalando que la falta de garantías operativas en la torre obligaría a cancelar las rutas de forma preventiva hasta que se restituya la presencia de controladores aéreos en el lugar.
Por su parte, voceros del ámbito sindical aeronáutico explicaron la gravedad del panorama que enfrenta el organismo rector de la aviación civil. Exdirigentes del gremio recordaron que los pedidos de asignación de nuevos funcionarios se vienen acumulando ante el Ministerio de Defensa Nacional desde hace más de dos años sin haber recibido respuestas inmediatas. «Desde 2024 estamos pidiendo funcionarios porque preveíamos que esto iba a suceder, que cuando se enfermara alguien Salto quedaba sin Aeropuerto», señalaron las fuentes consultadas respecto a la inacción oficial.
Proyección futura y la búsqueda de soluciones a la operativa
El restablecimiento regular de los vuelos en el Aeropuerto Internacional de Salto permanece supeditado a las decisiones de contingencia que logre implementar la Dinacia para cubrir la torre de control en el corto plazo. Mientras no se disponga la reasignación de personal desde otros puntos del país o el reintegro del funcionario titular, la terminal continuará cerrada a las operaciones aéreas reguladas.
De cara al futuro, la resolución definitiva de este déficit requerirá agilizar los procesos de selección e instrucción académica de la aviación civil para acelerar la incorporación de los nuevos funcionarios. El sistema político e institucional deberá abordar con prioridad la gestión de los servicios esenciales del Estado en el interior, garantizando que el funcionamiento de infraestructuras clave para el desarrollo regional no quede supeditado a eventualidades personales.






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