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Batalla campal entre Salto y Paysandú opacó el agónico 4-3 en el clásico Sub-16

Batalla campal entre Salto y Paysandú al finalizar el partido juvenil en el Estadio Artigas

Una violenta batalla campal entre Salto y Paysandú deslució el desenlace deportivo de la tercera fecha de la Copa Nacional de Selecciones en la categoría Sub-16 de la Organización del Fútbol del Interior (OFI). El representativo de Paysandú había logrado una hazaña inolvidable en el campo de juego del Estadio Artigas al revertir el marcador en el tiempo suplementario para imponerse por 4 a 3 frente a su tradicional rival del Litoral. No obstante, al escucharse el silbatazo de cierre emitido por el árbitro principal, las provocaciones verbales y los roces acumulados durante los 90 minutos terminaron en un enfrentamiento masivo que incluyó golpes de puño, patadas y corridas en el centro de la cancha.

El duelo regional entre sanduceros y salteños siempre representa una cita de altísima intensidad emocional para el ambiente futbolístico del interior uruguayo. Con los planteles Sub-16 disputando unidades decisivas para asegurar la clasificación a las fases eliminatorias del certamen nacional, el encuentro se desarrolló en medio de una atmósfera de constante roce físico y rigurosidad táctica en cada disputa de pelota.

El desarrollo deportivo del partido y la remontada sanducera

En el aspecto estrictamente futbolístico, el compromiso cumplió con creces las expectativas de emotividad y paridad que caracterizan al fútbol de Formativas de la OFI. El seleccionado de Salto pegó primero mediante transiciones rápidas y jugadas a balón parado que expusieron desatenciones en el esquema defensivo del conjunto local. Con paciencia y orden, los dirigidos por Pablo Cabrera lograron asimilar el golpe inicial y emparejar las acciones antes del descanso, sosteniendo la competitividad mediante un despliegue ofensivo constante por las bandas.

En el segundo tiempo, el trámite golpe a golpe derivó en un 3 a 3 al llegar a los 90 minutos. Cuando el empate parecía definitivo, Paysandú aprovechó un tiro de esquina en el minuto 93 para empujar la pelota tras varios rebotes y sellar el 4-3 final, desatando la locura en el Estadio Artigas.

Se desató una batalla campal entre Salto y Paysandú tras el pitazo final

La alegría por la agónica victoria duró apenas unos segundos. Tras reanudarse brevemente el juego y escucharse el pitazo final del juez, la tensión acumulada entre los juveniles terminó por desbordarse por completo. La frustración salteña por la derrota en la última jugada del partido se tradujo en reclamos airados, lo que derivó en presuntas provocaciones y festejos desmedidos frente al banco adversario por parte de futbolistas locales.

En cuestión de pocos segundos, la zona central del campo de juego fue escenario de descontrol. Futbolistas titulares y suplentes de ambos representativos se trenzaron en una batahola caracterizada por agresiones físicas directas, corridas y manotazos que obligaron a la intervención desesperada del personal de seguridad privada y de los propios entrenadores. Medios regionales y portales de noticias de la zona difundieron registros audiovisuales tomados desde las tribunas donde se aprecia la violencia de los incidentes. En las imágenes viralizadas se identificó a varios futbolistas salteños portando números de camiseta específicos liderando los cruces más severos, así como a jugadores de Paysandú respondiendo con agresiones físicas en medio del tumulto generalizado.

El lamentable espectáculo se extendió durante varios minutos antes de que la guardia policial pudiese ingresar al terreno de juego para formar un cordón de protección en torno a la terna arbitral y permitir el retiro escalonado de los equipos hacia el sector de vestuarios. La difusión de las imágenes en plataformas digitales provocó una inmediata ola de repudio por parte de familias, dirigentes e hinchas presentes en el estadio. Se cuestionó severamente la falta de contención por parte de los mayores a cargo de las delegaciones para neutralizar los impulsos desmedidos de los adolescentes en una categoría formativa menores de 16 años.

Actuación de oficio del tribunal disciplinario y duras sanciones en camino

Ante la gravedad institucional de los acontecimientos, la Organización del Fútbol del Interior (OFI) puso en marcha las actuaciones administrativas correspondientes. Fuentes oficiales del organismo confirmaron que el Tribunal de Penas actuará de oficio utilizando como elementos probatorios el confidencial elaborado por la terna arbitral, los informes de los veedores oficiales asignados al Estadio Artigas y los registros fotográficos y fílmicos difundidos por los medios de comunicación.

Se anticipa que el órgano disciplinario aplique sanciones ejemplares a los involucrados en los próximos días. Las penalizaciones incluirían suspensiones por un número considerable de fechas para aquellos futbolistas que resulten plenamente identificados en los videos agrediendo a sus rivales. Asimismo, no se descartan duras multas económicas para las ligas departamentales de Paysandú y Salto, como así también la pérdida de la localía o la clausura preventiva del Estadio Artigas para los próximos compromisos correspondientes al torneo de selecciones juveniles.

El episodio deja una marca amarga en el desarrollo de la Copa Nacional de Selecciones. Mientras la tabla de posiciones refleja tres unidades fundamentales sumadas por el seleccionado sanducero, el fútbol del interior aguarda con expectativa los fallos que emitirá el órgano rector para sentar un precedente severo que evite la repetición de hechos violentos en el deporte juvenil del país, recordando que la batalla campal entre Salto y Paysandú debe servir como un punto de inflexión para ajustar las medidas de contención y seguridad institucional en todas las categorías formativas.

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