Un busto de Juan Pablo II que había sido instalado recientemente en la costa de Salto deberá regresar a la ciudad argentina de Concordia debido a que la imagen no contaba con la autorización definitiva de la Aduana, según se confirmó en las últimas horas. La escultura había sido colocada durante el fin de semana por la Asociación Civil Polska Concordia, la Embajada de Polonia en Argentina y la Diócesis de Salto en el Parque Matos Neto, un espacio recordado por la histórica misa que ofreció el Sumo Pontífice el 9 de mayo de 1988.
La ceremonia religiosa sirvió para recordar aquella visita histórica y marcar las expectativas ante la llegada de León XIV al país prevista para noviembre. Sin embargo, la particularidad de la imagen que revitalizó el espacio físico de ese sitio histórico, que actualmente se encuentra algo descuidado, es que solamente había conseguido un «permiso provisorio» por parte de la Aduana para ser mostrada durante el oficio religioso del fin de semana.
Las gestiones del Obispado y la postura oficial
Ante la exigencia de los controles fronterizos, el obispo de Salto, Arturo Fajardo, se refirió a la situación generada con la escultura y detalló las gestiones administrativas realizadas. El jerarca eclesiástico señaló que la ceremonia realizada constituyó una instancia de celebración sobre la manera en la que San Juan Pablo II llevó adelante su obra y su papado llegando a Salto, dejando una huella imborrable en la comunidad local.
No obstante, al referirse al escollo burocrático, el obispo indicó: «Mandé una carta a la Aduana solicitando que la dejen pasar de forma definitiva pero no hubo caso y ahora la imagen deberá regresar a Concordia». Desde el ámbito institucional se contrastó esta situación con el funcionamiento de los puestos informales en el denominado Bagashopping, señalando que mientras algunos sectores operan con total libertad, las actividades culturales y conmemorativas deben cumplir rigurosamente con las obligaciones aduaneras.

El futuro de la imagen en la zona costera
Tras no prosperar la solicitud de ingreso definitivo ante las autoridades de control, la imagen del Papa polaco fue puesta a resguardo de manera temporal. Desde la Diócesis de Salto aclararon que una vez que se completen de forma correcta todos los trámites y exigencias requeridas por la Aduana, el busto podrá volver a ingresar al departamento uruguayo para ser instalado nuevamente en el espacio público de la costa.
El sector donde se instaló el busto cuenta con una cruz de mármol de unos 10 metros de altura que fue erigida luego de que el predio original, un enorme descampado a metros de la costa donde el Pontífice ofreció la misa en 1988, fuera incendiado intencionalmente cuatro años más tarde. Con los años, el entorno se ha reducido debido a la proliferación de construcciones de viviendas de alto valor, transformando el paisaje urbano de esa zona emblemática del departamento litoral.






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