A más de un año del histórico triunfo que devolvió al gobierno salteño a la centroderecha, los dos hombres fuertes del acuerdo departamental decidieron sentarse a la mesa. El intendente blanco Carlos Albisu y el ex candidato colorado Marcelo Malaquina mantuvieron un encuentro cara a cara que desbordó lo protocolar y sirvió para bajar a tierra el estado real de la administración en el departamento.
Ambos dirigentes compitieron bajo el mismo paraguas en mayo de 2025 para cortar con diez años de mandato del Frente Amplio. Sin embargo, fuentes políticas dijeron a Salto al Día que la reunión no fue un simple saludo de compromiso: ambos referentes pasaron raya al primer año de trabajo, repasaron las áreas más golpeadas de la comuna y le pusieron lupa al impacto que dejaron varias votaciones picadas en la Junta Departamental.
Del festejo de las urnas a los roces en la Junta
El triunfo de la Coalición Republicana en Salto no fue una victoria más; significó mover la aguja en el norte del país tras una década de hegemonía frenteamplista. Pero armar un equipo entre blancos y colorados, con visiones y estilos diferentes, nunca es tarea sencilla. Pasar del discurso de campaña a la gestión diaria exigió negociaciones permanentes para repartir responsabilidades y prioridades en el presupuesto municipal.
En este primer tramo de mandato, el desgaste se sintió. Las rispideces se hicieron visibles en el deliberativo departamental, donde algunos proyectos clave de infraestructura y recursos mostraron fisuras internas. Aunque Malaquina decidió no ingresar al gabinete y optó por mantener un perfil bajo frente a los cortocircuitos de la gestión, esta charla directa con Albisu marca la intención clara de frenar el ruido de fondo y reordenar la tropa para lo que resta del período.
El reto del norte: presupuesto, empleo y obras
Mantener firme una alianza en el interior exige algo más que acuerdos políticos de cúpula. Salto atraviesa momentos complejos en materia de empleo, brechas comerciales con la frontera y la necesidad urgente de mantener en pie la red vial tanto en la ciudad como en el campo. Cuando las respuestas tardan en llegar a los barrios o a las colonias agrícolas, la presión recae directo sobre la coalición gobernante.
La experiencia en otros puntos del país muestra que estos bloques funcionan si hay una mesa de diálogo permanente y no solo contactos de emergencia cuando quema la papa. En Salto, garantizar la estabilidad parlamentaria en la Junta resulta vital no solo para aprobar fideicomisos o reformas urbanas, sino también para llegar con músculo político a la segunda mitad del mandato sin desgastar a los referentes locales.
Entre las coincidencias y la autocrítica
Lejos de la foto rápida, la charla dejó mucha tela para cortar. Quienes conocen el paño aseguran que, pese a los matices que han tenido sobre algunas decisiones de gobierno, al momento de la evaluación profunda pesaron más los puntos de contacto que las diferencias. Hubo autocrítica sobre lo actuado hasta ahora y coincidencia en que ciertas áreas de la intendencia necesitan un giro de tuerca para no perder dinamismo.
Ambos referentes reafirmaron que es hora de ajustar las clavijas y desempolvar el programa que le presentaron a la ciudadanía en la campaña de 2025. Entienden que el respaldo popular que los llevó a la Intendencia exige cumplir al pie de la letra con los compromisos asumidos, sobre todo en momentos donde la oposición departamental sigue de cerca cada movimiento.
Mirada hacia adelante y rueda de contactos
La reunión abrió formalmente una etapa de revisión dentro del oficialismo salteño. El propio Albisu dejó la puerta abierta para revisar políticas que no vienen dando el resultado esperado, dando una señal de apertura hacia los socios colorados para rediscutir temas sensibles del gobierno.
Todo indica que este mano a mano no será un hecho aislado. En los próximos días habrá nuevos contactos entre las principales figuras del Partido Nacional y del Partido Colorado a nivel local. El objetivo es claro: aceitar los mecanismos de consulta, evitar sorpresas en la Junta y encarar la segunda etapa del período con una hoja de ruta ordenada que le dé certezas a los vecinos de Salto.






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